Desde las 6:00 horas de este Jueves Santo de 2026, el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala se impregna de devoción con el paso de Jesús Nazareno Cristo Rey.
El cortejo del templo de Nuestra Señora de Candelaria presenta este año un conjunto iconográfico que entrelaza la profecía bíblica con hitos de la historia contemporánea.
El mensaje principal del anda se fundamenta en el cántico de Isaías, centrándose en la figura del siervo sufriente de Yahvé. A través de diversos monumentos con inscripciones sagradas, el diseño invita a la reflexión sobre cómo la humanidad alcanza la redención por medio de los padecimientos de la pasión.
Bajo esta premisa teológica, el Nazareno viste una túnica morada de manufactura española, pieza de gran valor histórico obsequiada por el Premio Nobel de Literatura, Miguel Ángel Asturias, tras recibir su galardón en Suecia.
Legado de santidad y refugio
La parte posterior del mueble procesional rinde tributo a dos figuras clave para la fe regional. Por un lado, destaca el medallón de fray Augusto Ramírez Monasterio, próximo beato guatemalteco vinculado a esta parroquia desde su bautismo en 1937. Por otro, se honra a San Rafael Guízar y Valencia, obispo mexicano que halló refugio en Candelaria durante la persecución de la Guerra Cristera.

Esta última conexión histórica es fundamental para la identidad de la imagen. Según explica el antropólogo Deyvid Molina, investigador del Centro de Estudios de las Culturas en Guatemala (Ceceg), fue precisamente en la década de 1920 cuando se le confirió el título de Cristo Rey, advocación establecida oficialmente por el papa Pío XI en 1925.
Para cerrar el solemne cortejo, la Santísima Virgen María acompaña el recorrido ataviada con un manto de estilo sevillano. Su presencia simboliza su rol como la primera discípula y misionera, cuya imagen busca llevar consuelo y esperanza a los miles de devotos que aguardan su paso por las calles de la zona 1.













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