El Madrid resucita

El Real Madrid recuperó confianza a base de pegada y destrozó con goles el espíritu combativo del modesto Viktoria Plzen, con Karim Benzema inspirado y ejerciendo de líder en una goleada que lo impulsa para asaltar el liderato de un grupo, el G, que se decidirá en el Olímpico de Roma.

La reconstrucción del campeón de Europa comienza a llegar a base de goles y buenos resultados. Santiago Solari firma el pleno, 3 de 3, y tomando decisiones con personalidad. En Pilsen enterró el debate de la portería, apostando por Thibaut Courtois, y sentó en el banquillo a Modric, Isco y Marco Asensio.

Los goles lo tapan todo. Hasta las dudas defensivas contra cualquier rival.

El balón parado fue el punto clave donde el Real Madrid explotó la debilidad del rival. Antes, Benzema demostró que era su noche. Arrancando desde el perfil izquierdo, realizó en velocidad dos recortes, uno con el exterior de su pie derecho, el segundo con el izquierdo para sentar al rival, y definió con calidad.

En tres minutos el Real Madrid lograba lo que hasta el momento había sido incapaz todo el curso: sentenciar un partido. Casemiro de cabeza a un saque de esquina de Kroos firmaba el segundo.

Benzema sellaba su doblete con regalo de Bale para superar la barrera de 200 goles con el Real Madrid, y el galés firmaba de zurda el cuarto antes del descanso.

Quedaba poca historia para el segundo acto, que arrancó con dos paradas de Courtois y el Real Madrid aprovechando los espacios para correr. Solari protegía a Ramos, apercibido de sanción para Roma si era amonestado, y daba minutos al canterano Javi Sánchez. La defensa con Odriozola, Nacho y Reguilón sería impensable hace unos meses. No sufrió en exceso contra un Viktoria que buscó el tanto de la honra con más corazón que cabeza.

Dejó distancia entre líneas que saltó a aprovechar Vinicius y su hambre de gloria. Lo intentó siempre partiendo de la izquierda, perdonando alguna acción de peligro pero asistiendo a Kroos para una maravilla de gol que puso el cierre. El pase lo encontró con el cuerpo adelantado y lo acomodó para picar el balón con un globo  contra el que nada pudo hacer Hruska.

Redacción DCA