Un derbi decepcionante de Manchester entre dos equipos alejados de su dimensión, sin goles y con poco futbol, aumenta los problemas del City de Pep Guardiola, al borde del precipicio para perder un puesto de Champions, incapaz de superar al Manchester United en Old Trafford, que a base de corazón mereció un mejor resultado. El City es una caricatura de sí mismo.
Un equipo que expresa en el campo los claros síntomas del fin de un ciclo. El más glorioso al dejar su primera y ansiada Copa de Europa. Añora a referentes de la dimensión de Rodri y Haaland. Aún con De Bruyne en el campo, quien se merece una despedida a su altura.
Porque el equipo citizen ha pasado a no depender de sí mismo para cerrar la Premier en zona de Champions. Algo inimaginable a inicio de temporada.
El gran favorito para reeditar éxito en la liga inglesa. El principal candidato a la Liga de Campeones. Un desplome sin precedente en un club dirigido por Guardiola que sostiene la quinta plaza con un punto de ventaja sobre el Aston Villa, pero tan solo dos de Newcastle, con dos jornadas por recuperar.











Deja un comentario