EFE
El Manchester City de Pep Guardiola saldó deudas del pasado con el Santiago Bernabéu y agravó la crisis del Real Madrid (1-2), al remontar en su casa y castigar una mejoría insuficiente del equipo de Xabi Alonso, que mereció mejor fortuna en el primer acto y, sin Kylian Mbappé, mascó impotencia por falta de pegada en el segundo. La incredulidad se instaló en los jugadores del conjunto local camino del vestuario al descanso. Se habían enchufado mostrando una actitud de la que carecían. Habían mordido en cada balón para minimizar a un Manchester City que volaba antes de su reencuentro con el Bernabéu. Desde el esfuerzo colectivo ante el mal fario, con siete bajas, seis defensivas, y su referente, Mbappé, mermado en el banquillo.
Todo en contra de Xabi Alonso, a quien también la fortuna le dio la espalda cuando no lo merecía. Su planteamiento se imponía de inicio al de su maestro. Cambió dibujo y caras. Con Rodrygo caído a banda derecha y Gonzalo en punta. Ceballos al mando del juego. Fede Valverde de regreso a un lateral derecho que no debería abandonar. El Real Madrid encontró equilibrio y las ganas hicieron el resto. Más vertical castigó con velocidad cada robo en una presión resucitada. El empuje inicial de los merengues que alcanzó para ponerse en ventaja por medio de Rodrygo, quien no marcaba desde el 4 de marzo, no fue suficiente, pues cuando el City recuperó el balón se encontró con Nico O’Reilly, quien cazó un rebote de Courtois para poner el 1-1 y la casi inmediata intervención del VAR para advertirle al silbante de la sujeción de Rudiger sobre Haaland y el noruego que no dudó en convertir el castigo.
Inmaculados
Un doblete de Noni Madueke sobre el Brujas dejó virtualmente clasificado al Arsenal a los octavos de final de la Liga de Campeones (0-3). Los Gunners, que van camino del pleno de triunfos, podrían clasificarse incluso sin sumar un solo punto y dejarían prácticamente sellado el primer puesto con una victoria en las dos últimas jornadas. Con la tranquilidad de llegar a este punto de la competición con solo victorias en el casillero, Mikel Arteta se permitió ligeras rotaciones en la visita a Brujas, como la de Bukayo Saka, que se quedó en el banquillo para que jugara el sobresaliente Madueke.











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