El Centro Cultural Miguel Ángel Asturias es un templo del arte

Marco Vinicio Asturias colocó los cimientos del Teatro Nacional durante el mandato de Miguel Ydígoras Fuentes (1958-1963), quien le solicitó una sala de ópera de gran tamaño. Sin embargo, el arquitecto murió y el proyecto se detuvo hasta que, en el gobierno de Julio Cesar Méndez Montenegro, fue encomendado a Efraín Recinos. El maestro lo dotó de su genio y en sus planos presentó un complejo que acogiera distintas expresiones artísticas. Su obra, tan célebre como su autor, es el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias (CCMAA), que este sábado arriba a su 40 aniversario. Hoy recorremos 10 características de la construcción que la hacen única.

Sala Efraín Recinos

Escenario a la italiana

La Sala Efraín Recinos está influenciada por el diseño técnico de un teatro de ópera a la italiana. El escenario cuenta con 24 metros de alto, 19 metros de largo y 20 metros de ancho, además de una complexión integrada por cubo escénico y fosa de orquesta. A esto se suma una duela que posee una flexibilidad que evita daños en las rodillas de los bailarines. Su diseño soporta grandes cantidades peso, como en 1984, cuando en el montaje operático El barón gitano y la flauta mágica incluyó la presencia de 2 caballos andaluces y 1 elefante.

Isóptica

La comodidad visual del público fue otro aspecto que Recinos tomó en consideración. Dentro de la sala hizo uso de la isóptica, pues las butacas están colocadas de forma intercalada, lo que permite que en ningún momento un espectador obstruya la visión de otro.

Sonido

Ovalle afirma que, aunque en algunos sitios es necesario hacer una prueba de sonido extra cuando ingresa el público, debido a que la sonoridad es absorbida por el espacio lleno, esto no pasa en la sala principal. Las butacas creadas por Recinos simulan una multitud, pues en la base de los asientos poseen agujeros, que hacen que las resonancias sean aspiradas y las afinaciones antes de los montajes sean mínimas.

Aislado

“La sonoridad del teatro es tan perfecta, que somos ajenos a todo lo que pasa afuera”, manifiesta Ovalle. Añade que el complejo fue construido como una caja acústica y el ejemplo más claro está en la Sala Efraín Recinos, que tiene un diseño de proyección de voz. Con las salientes de las sillas laterales y los puentes de iluminación en forma de ondas, esta permite que el sonido viaje y, en lugar de decaer, suba hasta la última fila.

Lámpara

El primer ejemplo de la maestría de Efraín Recinos es la lámpara que se encuentra en el lobby de la sala nombrada en honor del artista. Roger Ovalle, director técnico artístico del CCMAA, indica que el diseño está basado en un boceto libre en que el autor quiso plasmar belleza. “Tiene 999 bombillas, y no mil, porque son justo las que requería su proyecto cuando los contó”, expresa Ovalle.

Colores predominantes

En los pasillos del CCMAA se observan paredes pintadas en tres colores predominantes: naranja, amarillo y azul. Más que una cuestión de gustos del arquitecto, esto sirve para crear una transición de tonos cálidos a fríos, mientras los artistas van del escenario a los camerinos. “Cuando el actor sale de escena, trae una temperatura alta, por los reflectores y la presentación. El maestro pensó en colocar esta gama y evitar que no sufran un cambio brusco”, explica Ovalle.

 

Teatro de Cámara Hugo Carrillo

El agujero

En un principio, el teatro de cámara estaría ubicado en un lugar independiente del CCMAA, cerca del Parqueo Sur, pero los planes se estancaron por la falta de recursos. Por otra parte, la idea de crear un escenario hidráulico para la Sala Efraín Recinos comenzó, mas no se concretó, lo que dejó un agujero. Así, manifiesta Ovalle, el artista sugirió construir el Teatro de Cámara Hugo Carrillo justo debajo de la sala.

 

Teatro al aire libre Otto René Castillo

Visión de la arquitectura maya

Recinos dio al Teatro al Aire Libre Otto René Castillo un diseño futurista que, sin embargo, fue una versión estilizada de su concepción de la arquitectura Maya. “No le gustaban los patrones rectos. Prefería las líneas dinámicas y abstractas. Por eso, en las torres se pueden observar los rostros de jaguares, que surgen de su propia interpretación”, comenta Ovalle.

 

Exteriores

Paisaje

En su visión del CCMAA, el maestro también intentó fundir los colores artificiales con los del paisaje. Para lograr una fusión entre el verde de la colina y el celeste del cielo, se colocaron, en degradé, azulejos que van de azules a blancos y esmeraldas. Además, se distribuyeron cerámicos de tonos naranjas, pues Recinos era amante de los celajes de noviembre.

 

Resistente

El centro cultural se encuentra dividido en 4 juntas de dilatación, ya que está construido en un territorio sensible a los sismos. Cada uno de los módulos, al momento de una sacudida, se mueve individualmente y evita que la construcción se fracture. Por otro lado, estas separaciones ayudan a liberar la concentración de energía producida en una actividad masiva.

 

 

Stephany López