Este 15 de marzo se cumplen 81 años del inicio de la presidencia de Juan José Arévalo Bermejo, es el 75 aniversario de traspasar el poder a su sucesor, Jacobo Árbenz Guzmán. Así, Guatemala disfrutó de un período de prosperidad democrática, con una primavera social y política que no se habían vivido antes.
Con ellos, Guatemala imaginó que podría darle fin a un largo tiempo de inestabilidad política y dura represión estatal. Las dictaduras de los partidos liberales y cabecillas militares encadenaron al país y lo subyugaron a poderes extranjeros, profundizaron la desigualdad y fomentaron el miedo.
La Revolución de Octubre de 1944 era la esperanza de un nuevo presente y ofrecía un óptimo futuro. Con Jorge Ubico fuera y luego de un triunvirato interino que, según el historidador Edgar Ruano “no se trató de otro cuartelazo, sino que había intenciones de hacer cambios que dejaran el pasado en el olvido”. Arévalo Bermejo asumió la Presidencia de la República el 14 de marzo de 1945. Con ello, se sellaba el siguiente capítulo de la historia nacional
En ela elección nacional obtuvo el 85 % de los votos contra sus tres contrincantes, lo que da una idea del consenso poblacional y el deseo que existía sobre el cambio de gobierno, explicó Ruano.
En su gestión se crearon el Ministerio de Trabajo, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) y se instauró el Código de Trabajo. Asimismo, se fundó la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos, entre otras tantas reformas y originalidades en distintas áreas.

Momento decisivo
Un hito histórico aconteció luego que Árbenz Guzmán ganara las votaciones, con el 65 % de los votos, y entrara en la presidencia el 15 de marzo de 1951. El país por fin presenciaba un traspaso del poder de manera democrática y pacífica, luego de largos y oscuros años entre golpes de Estado y tiranías.
Este traspaso generó expectativa, se esperaba que continuara con proyectos que la población solicitaba desde el gobierno anterior, por lo que existía una postura generalizada que aumentó “la participación, especialmente de los trabajadores sindicalizados que nunca habían estado en política”, indicó Ruano. De igual manera, mencionó el alto número de diputados simpatizantes que hubo en ese momento. De 56 congresistas, eran cinco contrarios, uno independiente y el resto respaldaba a Árbenz, “esto nos dice que los guatemaltecos le apoyaban”, observó.
Entre los proyectos que implementó sobresalen la carretera al Atlántico y la habilitación del Puerto Santo Tomás de Castilla; sin embargo, aquel por el cual sería recordado y denostado fue el intento de hacer una reforma agraria.
Primavera marchitada
Esto no le agradaría a la estadounidense United Fruit Company, dueña de las plantaciones de banano. Los norteamericanos agrupaban un buen número de servicios, también tenían transporte al exterior en la ruta del Atlántico por la Internacional Railways of Central America y la energía de Electric Bond and Share Company.
Los terratenientes sintieron tambalear sus intereses. Ante esto, EE. UU. intervino a través de la Agencia Central de Inteligencia con el coronel Carlos Castillo Armas, que asumió tras la caída de Árbenz el 27 de junio de 1954.











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