Educación vial, una necesidad urgente

Los pilotos se creen los dueños de calles, avenidas y demás rutas. Es difícil encontrar a aquellos que ceden el paso, respetan la señal de no virar en u, o se detienen para salvar a un animal que pasa la calle o la carretera.

Cuando viajo por las rutas del país donde el tránsito es lento muchos pilotos buscan vías alternas, veo como, abusivamente, los buses extraurbanos pasan sin pena en contra de la vía. Son el verdadero ejemplo del abuso, irrespeto y soberbia. El descaro es ver a esos pilotos abusadores y prepotentes cuando tienen un accidente y salen huyendo como cobardes, pues no quieren hacerse cargo de su fechoría. En una ocasión, una persona dueña de buses me comentó que, según sabía, la gran mayoría de pilotos, de la región que él cubre, no sabe leer ni escribir; yo pregunté asombrado: ¿cómo se guían a través de las señales de tránsito? y ¿cómo obtuvieron sus licencias para conducir?, y su respuesta fue: “Compradas”. Qué triste realidad. Si a esto le sumamos la cantidad de motocicletas que se han unido al parque vehicular como una solución al problema del tránsito, la situación se complica. Vemos que los accidentes de motoristas aumentan, y la conducción de las motocicletas sin casco, chaleco, ni reflectores, y lo peor, tres, cuatro o hasta cinco personas en una moto. A veces son familias completas las que se conducen así; esto no solo se observa en el interior del país, pues las calles y avenidas de la ciudad capital son escenario perfecto para observar esta triste, pero muy común realidad.

Urge una normativa bastante fuerte, entes que hagan que esa normativa se cumpla y verdaderas academias que enseñen a conducir con conocimiento y responsabilidad. Si los padres conducen irresponsablemente, los hijos lo harán, y los demás también. Recuerdo que hace algún tiempo tuve la oportunidad de visitar centros educativos en Miami; allí, los estudiantes llevan cursos relacionados con la conducción responsable de vehículos. Es una forma adecuada de dar una inmersión a los jóvenes que están por unirse a los pilotos en la calles de su ciudad. Falta mucho por hacer en este tema, pero todo empieza por nosotros mismos.

Oscar Hugo López