El Girona ahondó ayer en la herida del Barcelona y consiguió una victoria que es un golpe sobre la mesa en la ajustada pelea por la salvación, e incluso por Europa, y que alimenta más si cabe las dudas que dejó el equipo de Hansi Flick con la dolorosa goleada encajada ante el Atlético de Madrid en la ida de las semifinales de la Copa del Rey (4-0).

El equipo azulgrana se adelantó por mediación de Pau Cubarsí, después de una primera mitad repleta de ocasiones y un penalti fallado por Lamine Yamal, pero el conjunto de Míchel Sánchez empató por obra de Thomas Lemar y solo Joan García, con varias paradas de mérito, evitó que el 2-1 no llegara hasta el minuto 86, obra de Fran Beltrán.
El Girona rompió una racha de tres jornadas sin ganar, con un triunfo que puede ser un punto de inflexión para un equipo que quiere olvidarse del descenso, a cinco puntos, e ilusionarse con Europa porque el octavo puesto está a solo dos puntos. Los mismos que separan al Barça del Madrid, nuevo líder de LaLiga.
El 0-1 llegó finalmente en el minuto 59, con un cabezazo para enmarcar de Cubarsí a centro de Jules Koundé que entró por la escuadra, imposible para Gazzaniga, pero la alegría azulgrana solo duró dos minutos. Los dos minutos que necesitó Lemar para empujar a placer un pase de la muerte de Vanat desde el área pequeña y desatar la alegría en Montilivi.
El Barça volvió a acercarse por enésima vez al gol, pero parecía más cerca el 2-1, el que llegó en el 86’ con un disparo de Fran Beltrán, que entró junto al palo derecho, imposible para Joan García.











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