De un liderato pasajero a cuatro puntos de distancia del Barcelona. El Real Madrid dio un paso atrás en LaLiga con su segunda derrota consecutiva, confirmando las malas sensaciones de El Sadar frente al Osasuna en un Santiago Bernabéu que pierde la paciencia, conquistado 18 años después por el Getafe, en el primer triunfo de José Bordalás ante el equipo blanco gracias a un gol del uruguayo Martín Satriano (0-1).
La fría estadística, 16 derrotas consecutivas del Getafe en el Santiago Bernabéu, no reflejaba la realidad de muchos de los triunfos madridistas. El sufrimiento se aleja del dato y ante un Real Madrid de circunstancias, sin varios de sus grandes referentes y con una excesiva dependencia de Vinícius, el planteamiento de Bordalás fue un duro examen que sabía, de antemano, sería difícil de digerir y ante el que no encontró soluciones.
Un Real Madrid carente de movimiento, previsible y lento en la posesión y que añoró de golpe a quien soluciona sus problemas en los días feos, Kylian Mbappé.
Y enfrente, el ejército de Bordalás. Todos a una. Un equipo trabajado al detalle. El técnico dispuso de variantes. Una idea clara. Cuando se especulaba con un planteamiento defensivo, intentó morder arriba para complicar el inicio de juego madridista.
El partido pudo tomar otro rumbo, pero Vinícius perdonó lo que no se debe. Un error grave de Boselli y un mano a mano desperdiciado, salvado con el pie por David Soria.
La impotencia creció en un Santiago Bernabéu impaciente ante la irregularidad de su equipo. Despertado de golpe gracias a una jugada mágica de Güler, con regate para entrar al área rival entre de dos rivales, pero topándose con la firmeza arriba de David Soria.











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