El diálogo entre el presidente Bernardo Arévalo y estudiantes de la Universidad Rafael Landívar, realizado ayer en dicha casa de estudios, puso en perspectiva la importancia de la coyuntura social y política, y la conciencia en cuanto al futuro que se puede construir. El referido encuentro de expresiones, titulado Retos y desafíos de los jóvenes en la democracia, permitió el
intercambio de términos como justicia, institucionalidad, bienestar, esperanza, libertad, Estado de derecho y decencia, conceptos estrechamente ligados al sentido democrático surgido luego de la firma de los Acuerdos de Paz, cuya esencia se robó una élite mafiosa, incapaz de entender las nuevas reglas de juego y el final de los autoritarismos. Esta comprensión, clara y precisa de los estudiantes sobre la realidad nacional, llevó al abordaje de las prioridades gubernamentales y de los retos aún por superar. Facilitó, por ejemplo, advertir la imposibilidad de crear desarrollo y prosperidad con poderes cooptados, servidores y funcionarios corruptos y dirigentes con mentalidades obtusas. Entender que, paralelo a soluciones en materia de educación, salud e infraestructura básica, cuyos resultados el Gobierno muestra, es preciso recobrar la institucionalidad y la decencia en lo público y privado. Que poco o nada se alcanzará si en dos o cuatro años el Estado vuelve a ser presa del crimen y sus operadores.
El llamado fue claro y contundente: si la juventud continúa lejos o desinteresada de la función pública, de involucrarse en la política, Guatemala tendrá poco futuro, escasas posibilidades de combatir y erradicar la pobreza, en cualquiera de sus manifestaciones, o de constituirse en una nación capaz de ofrecer oportunidades a todos sus ciudadanos. Mientras las mafias no sean desplazadas del sistema de justicia y de instituciones estatales y de las municipalidades, las palabras bienestar, esperanza, libertad y Estado de derecho seguirán siendo letra muerta, fantasía. Esas aspiraciones, tan realizables como pertinentes, se logran cuando la gente decente asume lo público y cuando los jóvenes adquieren roles más activos y protagónicos.











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