Familiares despidieron ayer a las 20 personas que fallecieron en el accidente de un avión militar de carga, ocurrido el viernes al intentar aterrizar en el aeropuerto internacional de El Alto, la segunda ciudad más poblada de Bolivia.
Algunos familiares realizan velatorios en diferentes zonas de El Alto, mientras que otros decidieron llevar a sus seres queridos hasta sus poblaciones de origen para enterrarlos.
“Son mi papá, mi esposa y mi bebé, los perdí en el accidente del avión”, dijo Iván Quispe, que velaba ayer a sus familiares en la ciudad de El Alto.
Iván explicó que el día del accidente su papá, Silvano Quispe, fue a recoger en su vehículo a su esposa, Gabriela Condori, y a su bebé, que llegaban de una población del altiplano, donde ella daba clases.
“Cuando iban a mi casa por la avenida Costanera, lastimosamente pasó el accidente y perdieron la vida los tres”, lamentó Quispe, afectado por lo ocurrido.
El maestro de química y biología Kurt Levi Huayta falleció también mientras conducía su coche por la misma avenida.
“Yo lo llamé porque el director del colegio lo estaba buscando, me dijo que ya había salido del colegio, eso le dije al director y a mi hermano le escribí un mensaje para no molestarlo”, contó su hermano, Yuri Huayta. “Nunca miró el mensaje”.
El profesor, que deja en la orfandad a cuatro hijos, será llevado hasta la provincia Pacajes, de La Paz, para ser enterrado.
El obispo de la Diócesis de El Alto, monseñor Giovani Arana, ofició ayer una misa católica en el lugar del accidente “para despedir” a los fallecidos y pedir por la salud de los heridos.“











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