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COLUMNAS

Derecho Internacional en la ONU

Publicado

-

Sara Solís Castañeda

Diplomática guatemalteca

Doctora en Historia e [email protected]

La codificación del Derecho Internacional abarca la recopilación
de reglas existentes, modificación y elaboración de reglas nuevas. De acuerdo a la Enciclopedia Jurídica, la misma abarca tres períodos históricos: 1) Siglo XIX hasta inicios del siglo XX; 2) La obra codificadora de la Sociedad de Naciones; y 3) La obra codificadora de la ONU, a la cual el presente artículo se refiere a grandes rasgos, por razones de espacio.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue creada el 24 octubre de 1945; es decir que, en 2020, dicho organismo arribó ya a su 75 aniversario. Guatemala tiene el honor de ser uno de los 51 miembros fundadores del organismo, tan importante para el mantenimiento de la paz y la prevención de los conflictos mundiales. Cuando el ente fue creado, la humanidad venía de atravesar dos devastadoras guerras mundiales, así como de haber fracasado con el organismo predecesor de la ONU,  La Liga de las Naciones.  Cual ave fénix, de las cenizas de esta última organización nace la ONU, que hoy cuenta ya con 193 Estados miembros. Sabemos que, para el funcionamiento adecuado de la sociedad internacional, es fundamental la observación del Derecho Internacional, entendido este como la rama del Derecho Público que estudia las relaciones entre Estados y entre estos y los demás sujetos de Derecho Internacional, así como la organización y funcionamiento de la comunidad internacional.

En el Artículo 2 de la Carta de la ONU se proporcionan las directrices a seguir en el ámbito del Derecho Internacional Público, por lo que se observan los siguientes principios:  de igualdad soberana de los Estados, de buena fe, del arreglo pacífico de las controversias, de la prohibición de la amenaza o del uso de la fuerza, de la igualdad de derechos y de la libre autodeterminación de los pueblos.

La Resolución 2625 es fundamental en la historia de la ONU.

En 1970 la ONU arribó a su 25 aniversario y, para conmemorar tan importante acontecimiento , se decidió inter alias trabajar en el seno de la Asamblea General en uno de los objetivos mencionados en el Artículo 13 (a) de su Carta: “… impulsar el desarrollo progresivo del Derecho Internacional y su codificación”.  La mayor obra del Derecho Internacional (la ONU) daría impulso a una monumental arquitectura del Derecho Internacional: la codificación de los principios básicos del Derecho Internacional (Rial, 2020). Para ayudar a la Asamblea General en esta importante misión, mediante Resolución 147 (II) del 21 noviembre 1947, fue creada la Comisión de Derecho Internacional (CDI), el órgano subsidiario codificador por excelencia (pero no exclusivo) de la ONU.  La CDI es el único con competencia general, de carácter permanente, compuesto por expertos en Derecho Internacional formalmente independientes. Cabe mencionar que la única ocasión en que Guatemala formó parte de la CDI fue de 1992 a 1996, a través de uno de los grandes juristas que ha tenido el país, el Dr. Francisco Villagrán Kramer, ex vicepresidente de la República.

Es así como se llega, años después, a una importante Resolución, adoptada por consenso:  la Resolución 2625 de la Asamblea General de la ONU del 24 de octubre de 1970, la cual constituye una de las resoluciones fundamentales en la historia de la ONU, donde se confirmaron los principios receptados con anterioridad en el Artículo 2 de la Carta de la ONU, pero al que también se incorporaron otros (nótese que se encuentran, además, el principio de no intervención y el principio de cooperación pacífica entre Estados).  En dicha resolución se establecen los principios que, según los estudiosos del Derecho, son las líneas directrices del Derecho
Internacional Público.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Juventudes y derechos humanos

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Marcos Ramírez

Director Ejecutivo

[email protected] 

La promoción y cumplimiento de los derechos humanos en la juventud es un aspecto esencial para lograr su desarrollo integral, lo cual se logrará a través del abordaje de sus necesidades y problemáticas específicas, así como trabajar en la disminución de los obstáculos que enfrentan las y los jóvenes. 

El 10 de diciembre de cada año, se conmemorará el Día de los Derechos Humanos, con el objetivo de promover la Declaración Universal de Derechos Humanos, la cual fue proclamada en 1948 y que contiene garantías inalienables que corresponden a todas las personas. Es importante destacar que los derechos humanos son normas que reconocen y protegen la dignidad de todos los seres humanos, además de regir la manera en que los individuos viven en sociedad y en relación entre sí y con el Estado. 

La Declaración Universal de Derechos Humanos ha dado paso a la construcción de un marco universal, el cual es el conjunto de instrumentos jurídicos que establecen las obligaciones internacionales a las que se han comprometido y están sujetas los Estados. En este marco universal, hasta la fecha, no existe un tratado específico sobre las personas jóvenes; sin embargo, todos los convenios, convenciones y tratados, entre otros documentos legales, son aplicables a las y los jóvenes.

 La Herramienta para la promoción de los derechos humanos de las personas jóvenes puede ser descargada en www.conjuve.gob.gt. 

Para el Consejo Nacional de la Juventud (Conjuve), este tema es de gran importancia, y durante el proceso de construcción de la Política Nacional de la Juventud 2022-2032, promovió que el tema de derechos humanos sea un pilar fundamental de este documento. 

Asimismo, se promueven desde el Consejo ejes estratégicos que son demandas de las juventudes guatemaltecas; entre ellos, la prevención de la violencia, la educación, la salud, el trabajo y la participación, entre otros, los cuales contribuyen a que las y los jóvenes disfruten de sus derechos y libertades fundamentales. 

Finalmente, en coordinación con la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (Oacnudh) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), se trabajó en la “Herramienta para la promoción de los derechos humanos de las personas jóvenes”, el cual presenta elementos fundamentales para el planteamiento de propuestas con este enfoque. 

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Ama a tus personajes (I)

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Ana Sánchez de la Nieta

Revista Nuestro Tiempo

En la vida, como en el cine, querer a quienes pueblan el guion es la única forma de hacerlos humanos, creíbles, auténticos. Aunque las comparaciones son odiosas, Los perdonados y La isla, de Bergman, nos enseñan cómo construir un buen personaje y cómo echarlo a perder.

Ama a tus personajes. Con esta frase resume el gurú del guion Robert McKee el método más eficaz para construir papeles creíbles y con gancho. Es imposible pensar que Indiana Jones, E.T., el Mago de Oz o incluso Vito Corleone hayan salido de un escritor indiferente y desganado. No se puede crear un buen personaje si no se le quiere, si no se le respeta. Pensaba en la frase de McKee porque he visto recientemente dos películas, en cierto modo parecidas y que, sin embargo, están a años luz en su capacidad de conmover. 

Los perdonados se estrenó en España en julio, y adapta la novela homónima de Lawrence Osborne: la historia de un matrimonio maduro (él médico y ella escritora) que viaja a Marruecos para participar en una fastuosa fiesta llena de excesos. Pretenden, de paso, recuperar su maltrecha relación. En el trayecto atropellan y matan a un joven marroquí y este suceso trastocará sus vidas.

Los espectadores les hemos temido e incluso hemos llegado a odiarlos.

La película esgrime dos protagonistas de lujo (Ralph Fiennes y Jessica Chastain) y, sin embargo, recibió un potente y merecido varapalo por parte de la crítica, porque el guion naufraga en un aspecto clave: el diseño de los dos protagonistas. En ningún momento llegamos a entender sus motivaciones ni sus metas, las razones por las que actúan. Lo que se cuenta es dramático, pero resulta casi imposible empatizar con ese drama.

Pocos días antes, Mia Hansen-Løve (guion y dirección) estrenó La isla, de Bergman, una historia escrita y dirigida por ella y protagonizada por otro matrimonio (esta vez de cineastas americanos) que viaja a la isla de Faro, el lugar donde Igmar Bergman escribió la mayoría de sus películas, en busca de inspiración. Tenemos una pareja en crisis, aunque de menor intensidad, y otro viaje exótico. Sin embargo, la indefinición de los protagonistas de Los perdonados y la falta de empatía que produce en el espectador se vuelve todo lo contrario en La isla, de Bergman. Conocemos y comprendemos a los personajes, a pesar de que el incidente detonador (el primer punto de giro que hace avanzar la acción) es mucho más fuerte en el primer filme que en el segundo. ¿Qué hace diferente la cinta de Hansen-Løve? 

Robert McKee señala la importancia de que el guionista saque de su propia experiencia, de su intimidad, de su autoconocimiento, la interioridad, las razones de los personajes, su vulnerabilidad y su valía. Eso hace Hansen-Løve: un trabajo muy cuidado de desarrollo de los papeles y, sobre todo, la cineasta se ha enamorado de sus protagonistas. De la pluma de autores enamorados han salido Hannibal Lecter, el Joker o Darth Vader

                                                                                         Continuará…

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COLUMNAS

Una estrategia alineada a los objetivos de negocio

Publicado

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Patricia Orantes Alarcón 

[email protected]

Es importante mencionar que para toda organización que busca posicionarse y ser visible para su grupo meta, es crucial lograr que la estrategia de negocio y la de comunicación estén alineadas. Pero la mayoría de las empresas se centra en establecer la estrategia de negocio y se olvida de generar una de comunicación que contribuya a su logro. 

Por ello, cuando la comunicación logra establecer un trabajo cooperativo y, por ende, una plataforma de trabajo, los resultados se trasladan fuera de sus fronteras físicas o virtuales y de esa manera alcanza a sus públicos; desplazándose más allá del tiempo. 

Cualquiera que sea la acción comunicacional en una empresa, esta no puede estar divorciada de la estrategia. Se puede definir esta como una serie de acciones sistemáticas y planificadas que combinan métodos, técnicas y herramientas para lograr un objetivo, usando los recursos disponibles en un tiempo determinado.

Entonces, se puede decir que una estrategia de comunicación es una serie de acciones planificadas que se proponen lograr objetivos por medio del empleo de métodos, técnicas y enfoques de comunicación. También se puede definir una estrategia como una serie sistemática y bien planificada de acciones que combinan diferentes métodos, técnicas y herramientas para lograr un cambio concreto u objetivo, utilizando los recursos disponibles en un tiempo determinado.

Los objetivos determinan el cómo enfrentar los problemas y son la base de la estrategia. Una vez definidos los objetivos, se evalúan los recursos disponibles para implementar la estrategia de comunicación.

Por lo que el término estrategizar se refiere a la función de la comunicación que busca descubrir problemas y plantear soluciones, pero aplicando una lógica global y totalizadora. 

Una organización deberá tomar en cuenta al momento de desarrollar una estrategia de comunicación los siguientes aspectos: a) objetivos de comunicación, b) mensajes clave, c) grupo meta, d) canales de divulgación, e) implementación de acciones de comunicación y e)
indicadores de resultados. 

La estrategia de comunicación debe ser: a) consistente en el marco de referencia del proyecto, entidad o marca, b) viable con relación a los recursos disponibles y con el tiempo determinado y c) efectiva, es decir, hacer el mejor uso de los recursos para lograr los objetivos alcanzados.  

Ante lo expuesto con anterioridad, una empresa elegirá una estrategia de comunicación debido a que: a) dedica recursos y competencias para asegurar el éxito en el desarrollo de la estrategia de comunicación, b) ofrece valor agregado y ayuda a crear intangibles para la empresa como confiablidad y reputación entre sus audiencias, c) desempeña procesos complejos y alcanzar los rendimientos deseados con mayor precisión y bajo costo, d) genera conocimiento del giro de negocios en su grupo meta y e) establece alianzas estratégicas en pro del logro de un objetivo de la estrategia de comunicación.

Por lo tanto, la comunicación estratégica debe ser un componente trascendental a la hora de alcanzar el éxito en los negocios y crear valor en las instituciones. Su meta es aprovechar los recursos comunicativos (internos y externos) y así alcanzar los objetivos estratégicos propuestos.

Además, es un aliado en la transmisión de información de interés para su público objetivo y un instrumento para alcanzar sus metas. Por lo que se hace necesario contar con la asesoría externa como una agencia de comunicación y relaciones públicas, a fin de promover tanto la imagen de la empresa como su reputación, por medio de una estrategia comunicacional. 

Una organización debe proyectar una imagen positiva ante sus audiencias por lo que gestionará una estrategia de comunicación que sea proyectada y sostenida en el tiempo, consecuente con su visión, misión y valores.

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Gobierno de Guatemala

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