En medio de la opacidad elegida por algunos entes que conforman el aparato estatal para impulsar procesos legales ajustados a sus intereses, como sucedió la semana recién pasada, aún quedan dos instancias en las que el jefe del Ejecutivo puede proseguir y ratificar su lucha para que no se extienda la cooptación y la corruptela a galope sin freno alguno, amparadas en la impunidad del sistema de justicia.
La comunidad europea, así como Estados Unidos, principal socio de Guatemala y de las autoridades del Gobierno central, reconocen las acciones que el presidente Bernardo Arévalo y la vicepresidenta Karin Herrera impulsan y mantienen en la administración pública.
Lo anterior es valorado por la Unión Europea (UE), ratificado en diversos momentos como bloque y por sus países miembros, mientras en contraposición ha decidido ampliar hasta 2027 las sanciones contra ocho funcionarios, incluidos la fiscal general y el jefe de la Fiscalía Especial contra la Impunidad. Ambos extremos son consignados por el embajador alemán en Guatemala, Hardy Boeckle, en entrevista que se publica en las páginas 2 y 3.
La batalla contra el cáncer, que se enraizó desde hace tiempo en esta nación, y que permanece en las entidades responsables de legislar, de la investigación y de emitir sentencias, no puede eliminarse en poco tiempo. Se necesita un proceso de limpieza y regeneración como demandan Arévalo y la comunidad internacional.
La presencia y observancia de Estados amigos se ha volcado hacia Guatemala, porque ven que la principal autoridad del país es coherente con su discurso democrático, como lo ratifica el diplomático, quien adelanta una importante visita en una fecha próxima.
Este desafío es enorme, pues es sabido que los sectores rancios no desmayan en sus acciones de comprar voluntades y favorecer candidaturas vinculadas con actuaciones que socavan la democracia y el Estado de derecho.
Misiones de la UE, de la Organización de Estados Americanos (OEA), así como del Foro Económico Internacional dan soporte a la actual administración por sus esfuerzos para rescatar las instituciones del Estado.
Estados Unidos también ha consolidado el mensaje contra la corrupción y dejado claro su rechazo a que las entidades guatemaltecas de justicia se contaminen aún más y sean reducto de actores corruptos o narcotraficantes.
La democracia se defiende no a fuerza de somatar la mano en la mesa, ni mediante interferir en decisiones que afectan de una u otra manera a la población. La democracia se afianza cuando se les pide a otros entes con poder de decisión que reflexionen y reconsideren sus posturas, además de apostar por otro modelo de país.











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