Isaac Ramírez
No hay un inventor ni una cultura únicos que haya creado la tortura de la crucifixión. Solo se sabe que los asirios utilizaban el empalamiento mucho antes que los romanos y las culturas de occidente importaran dicho castigo.
Este dio lugar al uso de estacas para colgar a los condenados, quienes sufrían una muerte lenta. Alejandro Magno llevó a Macedonia y a otros lugares de la península helénica (actual Grecia) el método de crucifixión. De hecho, no se sabe con certeza si el castigo consistía solamente en utilizar un palo vertical donde se colgaba al condenado o si en realidad tenía los brazos transversales.
Los fenicios llevaron a Roma dicho castigo en el siglo III antes de Cristo. Como cultura práctica, los romanos perfeccionaron la crucifixión como una forma de tortura pública, lenta, humillante pero letal, comúnmente aplicada a esclavos, piratas y enemigos del Estado.
No es casualidad que fuera reservada para agitadores, enemigos del César y alborotadores. Cuando Pilatos azotó a Cristo no fue para aplicarle el máximo castigo. Pensó que al verlo escarmentado de esa forma iban a compadecerse de él.
Sedienta de sangre, la turba que lo entregó también sugirió que fuera crucificado. El Sanedrín, famoso por su participación en el juicio de Jesús, ya había hecho lo suyo al llevar a Jesús ante Pilatos, la máxima representación de la autoridad romana en Judea.
El detonante para la crucifixión fue que Jesús se había manifestado como el Mesías, el Ungido. Esto encolerizó a los judíos.
Cuando pidieron la crucifixión para este, sabían que este método era el más humillante y doloroso para morir.
¿Cuál era la forma real de la cruz?
Cuando Helena, la madre del emperador Constantino, encontró en el siglo IV la supuesta cruz de Cristo (la “Vera Cruz”) alrededor del año 326 d. C. durante su peregrinación a Jerusalén, legó al mundo cristiano el símbolo supremo de su ideología.
Sin embargo, debido a que esta reliquia fue partida en cientos de astillas, no se sabe con certeza si tenía la forma como la conocemos en la actualidad.
También los romanos utilizaban diversos tipos de cruz, según el grado de tortura que deseaban. Así, encontramos solo palos verticales, a manera del empalamiento asirio, cruz con transversales para extender los brazos de la víctima y cruz en forma de equis para abrir tanto los brazos como las piernas.
Sea cual fuere la cruz empleada con Cristo, el castigo era doloroso y lento. Él salió del pretorio, la sede del gobierno romano local, cargando el madero. Tradicionalmente, las representaciones del viacrucis muestran una cruz con transversales.
Al llegar al Gólgota o Monte de la Calavera le arrancaron los vestidos y lo estiraron para clavarlo. También sobre el detalle de los clavos ha surgido controversia, porque pudieron ser tres o cuatro: uno para cada muñeca y dos para atravesar los pies.
AgonÌa lenta
Los profetas anunciaron el suplicio del Mesías y la forma en que iba a morir, el castigo reservado por los romanos y cómo la cruz iba a transformarse en símbolo de salvación. Regularmente, el crucificado era atado de pies y manos y elevado a la vista pública, para humillación de este y su familia.
En el caso de Jesús bastaron tres horas para que sucumbiera en el madero, porque había perdido tanta sangre durante los azotes que su cuerpo no soportó el
castigo.
Con su muerte, la cruz pasó de ser signo de maldición y escarnio a emblema de salvación, sin importar su forma exacta.











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