Consejo Nacional de Áreas Protegidas
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En el majestuoso Parque Nacional Yaxhá, Nakum, Naranjo, Petén, se llevó a cabo la firma del Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación para el establecimiento de acciones y mecanismos en el Corredor Biocultural de la Gran Selva Maya, entre el Ministerio de Desarrollo Sostenible, Cambio Climático y Gestión de Residuos Sólidos de Belice; la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de los Estados Unidos Mexicanos y el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales de Guatemala.
La protección de la Gran Selva Maya ha dado un paso decisivo hacia la consolidación de una visión regional compartida. La Declaración de Calakmul, suscrita en agosto de 2025 por las máximas autoridades de Belice, Guatemala y México, no solo simboliza un acuerdo político, sino el inicio de una nueva etapa basada en la confianza, la coordinación y el compromiso conjunto por resguardar el segundo pulmón más importante del continente.
Como resultado de este proceso, la firma del Memorándum de Entendimiento Trilateral marca un hito en la cooperación ambiental de la región. Este instrumento establece mecanismos concretos para fortalecer el Corredor Biocultural de la Gran Selva Maya, promoviendo la conservación de la biodiversidad, el uso sostenible de los recursos naturales y una respuesta articulada ante las amenazas que enfrenta este invaluable ecosistema.
Autoridades de Guatemala, Belice y México acordaron proteger el Corredor Biológico Cultural de la Gran Selva Maya.
La alianza reúne a las principales instituciones ambientales de los tres países, consolidando esfuerzos en torno al macizo de bosque tropical más grande de las Américas después de la Amazonía. Este enfoque integral reconoce que los desafíos ambientales no conocen fronteras, y que solo mediante acciones conjuntas será posible garantizar la conectividad ecológica, la resiliencia climática y la protección efectiva de las áreas protegidas.
Entre las principales líneas de acción destacan la prevención y combate de incendios forestales, la lucha contra la tala ilegal y el tráfico de vida silvestre, así como el fortalecimiento de sistemas de monitoreo de especies emblemáticas como el jaguar y la guacamaya roja.
Paralelamente se impulsan estrategias de desarrollo territorial sostenible que integran a las comunidades locales como actores clave, promoviendo actividades como la agricultura regenerativa, el turismo comunitario y la generación de energías renovables.
Este esfuerzo conjunto, con una vigencia inicial de cinco años, representa una oportunidad histórica para consolidar un modelo de gestión compartida que combine conservación y bienestar social.
El llamado está abierto a actores locales, aliados internacionales y a la ciudadanía en general para sumarse a esta iniciativa, que busca no solo proteger la riqueza natural de la Gran Selva Maya, sino también asegurar su legado para las futuras generaciones.
Entre los elementos de conservación de la Gran Selva Maya resaltan los humedales de importancia internacional reconocidos por Ramsar. Entre las especies de fauna silvestre destacan el jaguar, guacamaya roja, tapir, tortuga blanca, cocodrilo moreletti y el pecarí de labio blanco. También brinda carbono y servicios ambientales con 569.5 millones de toneladas de Co2 almacenado, entre otros.











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