En una gala simbólica y de agradecimiento, en el Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara, el Proyecto Cultural Lokrios celebró su segundo aniversario, y se consolida como una de las plataformas de autogestión artística más disruptivas del entorno cultural guatemalteco.
Lo que comenzó hace dos años como jornadas de ensayo extendidas hasta la madrugada en un apartamento es hoy un motor que conecta a unos 130 artistas.
Los creadores han afianzado un ecosistema multidisciplinario que fusiona la base académica con el teatro y la experimentación musical.
“No esperamos a que nos llamen, creamos nuestro propio espacio. El crecimiento no depende de recursos individuales, sino de la fuerza comunitaria”. Josué Jocop Músico y fundador
Según sus integrantes, la clave del éxito radica en entender su propia identidad. Gracias a su visión, han logrado colaborar con figuras como el maestro Joaquín Orellana, al lograr arreglos de piezas con sus fundadores José Soto, Edwin Palacios, Josué Jocop y Pamela Pineda.
La evolución del ensamble no es solo artística, sino institucional. Lokrios ha pasado de ser una agrupación musical a una plataforma de gestión que coordina eventos de escala internacional; entre ellos, su reciente colaboración con la Embajada de Rusia, que reunió a 25 artistas en el escenario.
Máscaras y metal
El futuro inmediato del grupo se perfila lleno de nuevos proyectos. En la velada se anunciaron dos hitos que marcarán este año.
Teatro de Máscaras: en junio, la Universidad Popular será sede de una colaboración con el Colectivo de Teatro Equinoccio, donde presentarán una propuesta que abarca desde el guion original hasta la coreografía.
Fusion Power Metal: el colectivo expande su alcance multidisciplinario con el estreno de material audiovisual junto a la banda de metal Zaga, que de acuerdo con sus miembros, la música académica y sonidos potentes comparten un mismo espíritu de innovación. Ambos subirán a escena el 23 de junio.











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