La presencia de personas con discapacidad es constante a lo largo de la historia; aunque muchas sociedades decidieron apartarlas e ignorar sus derechos, situación que nacía del rechazo a lo diferente y desconocido.
Esto relegó a muchos a las periferias, dejados a su suerte y excluidos de toda comprensión o superación. La experiencia de quienes padecen ceguera resalta como una lucha por la inclusión y el deseo de vivir dignamente.
En este contexto surge la figura de Louis Braille, nacido en Francia en 1809 y quien perdió la vista a temprana edad, por lo que creó su propio sistema.

Sistema eficaz
El sistema de lectoescritura táctil braille fue creado en 1824. Su autor desarrolló un método con 63 caracteres formados por combinaciones de 6 puntos en alto relieve, que representan letras, números y signos de puntuación.
Su invención revolucionó la educación de las personas con discapacidad visual al lograr ofrecerles una herramienta autónoma y más eficaz para participar plenamente en la sociedad.
Llegada al país
De acuerdo con Carlos Pontaza, coordinador de la Unidad de Producción Bibliográfica del Benemérito Comité Pro-Ciegos y Sordos, el braille se incorporó en la década de los años 40, gracias a un grupo de muchachas guías, que deseaban brindar educación a ciegos de un asilo.
Después, en 1945, el Benemérito Comité retomó formalmente su enseñanza y desde entonces la ofrece de manera ininterrumpida.
Según la segunda edición de Datos Estadísticos de Personas con Discapacidad en Guatemala, revista publicada por el Consejo Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad (Conadi) en 2024, había 1 millón 144 mil 573 personas mayores de 4 años, que equivale al 7% de la población, con alguna dificultad de la vista, entre las que se enumeran aquellas que utilizan lentes, como las que la han perdido o nacieron sin ella.
Estos datos se basan en la información recopilada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en su censo poblacional de 2018. La introducción del sistema marcó un punto de inflexión en el bienestar de este sector de la ciudadanía.
Alfabetiza y rehabilita
Pontaza indicó que el Benemérito Comité Pro-Ciegos y Sordos se fundó el 3 de diciembre de 1945. La entidad cuenta con 36 programas que proveen de servicios médicos, educativos y de rehabilitación a la población que vive con estas discapacidades.
Es un organismo que trabaja por la prevención de la sordera y ceguera, resalta por su enseñanza del sistema braille y sus programas tiflotecnológicos (tecnología que facilita la calidad de vida de quienes tienen ceguera o baja visión) que se dividen en la Unidad de Producción Bibliográfica y la Biblioteca Braille, afiliada a la Biblioteca Nacional Luis Cardoza y Aragón.
Datos interesantes
- Una hoja en Word equivale a tres convertidas al braille.
- El término tiflo viene del griego typhlós, que significa ciego, por lo que es usado en el ámbito de la discapacidad visual.
- El libro en braille más solicitado en Guatemala es la Sagrada Biblia en sus múltiples versiones.

En la Memoria de Actividades para 2024, se indica que más de 3 mil 141 fueron capacitados, tanto presencial como digitalmente. El comité cuenta con nueve centros educativos y de rehabilitación, cada uno ofrece cursos de lecto-escritura y una biblioteca.
“Contamos con un recorrido de más de 80 años, durante los cuales se han desarrollado diversos servicios”, informó Pontaza. La entidad también ayuda a personas con discapacidad a entrar en el sistema.
Incidencia política
El Conadi surge en 1996, en el marco de los Acuerdos de Paz. Incorpora en la sociedad civil un subsector conformado por ciudadanos con discapacidad víctimas del conflicto armado interno.
El objetivo de la entidad es generar espacios de participación política para ellas, así como efectuar talleres y capacitaciones sobre esta problemática. “Trabajamos para promover el acceso a los derechos y reiterar que el sistema braille sigue siendo una herramienta fundamental para la inclusión, especialmente en la niñez. El Estado debe fomentar, promover y garantizar su uso dentro del sistema educativo formal”, resaltó William Zapeta, director técnico del Conadi.

Su Memoria de Actividades 2024 informa que efectuaron 108 impresiones de material en formato braille que ayudarán a implementar el Tratado de Marrakech, un acuerdo internacional que facilita el acceso a libros y textos a personas ciegas o con discapacidad visual.
Permite adaptar y compartir obras en formatos accesibles sin autorización previa de derechos de autor, señaló Zapeta.
Servicios únicos
Gracias al trabajo del Benemérito Comité Pro-Ciegos y Sordos, en el país existen servicios productores de materiales en braille. Ellos cumplen un papel clave en la democratización del acceso a la lectura y al conocimiento.
El más destacado es la Unidad de Producción Bibliográfica de la zona 11. Sus antecedentes se remontan a la década de 1960, cuando se implementó el servicio de transcripción braille de forma manual con máquinas Perkins.
Con el paso de los años se ha actualizado y adquirido equipos con una mayor capacidad de producción. Por lo anterior, desde 2002 se articuló todo en la actual Unidad de Producción Bibliográfica. “Hemos consolidado un servicio integral que ofrece impresión, digitalización, producción de audiolibros y promoción de la lectura”, precisó Pontaza.
El proceso se inicia con el escaneo del material, seguido de una revisión para corregir errores, y concluye con la conversión del texto a formato braille mediante software especializado para su impresión.
Las impresoras pueden producir hasta 1 mil 200 hojas por hora, donde la etapa más prolongada es la digitalización y corrección del texto. Además de libros, se producen audiolibros con voz humana o electrónica y materiales digitales compatibles con lectores de pantalla.
En total, se han adaptado aproximadamente 5 mil títulos en distintos formatos. La producción se hace a demanda y alcanza, en promedio, unos 100 libros por año. Pontaza destacó la participación de autores nacionales: “A través del programa Autor guatemalteco del mes, incorporamos, al menos, 12 títulos al año”.

Biblioteca inclusiva
La Biblioteca Braille es otro proyecto del Comité. Se creó en febrero de 1992 y funciona en el edificio de la Biblioteca Nacional, 7a. calle 4-56, zona 1. Tiene como objetivo, según detalló Rafael Montoya, encargado del recinto, “facilitar el acceso a la información y a la cultura a la población con discapacidad visual”.
Conserva y difunde una colección de materiales en formatos braille, audio y digital. Cuenta con unos 750 títulos en braille, alrededor de 2 mil en audio y otros 2 mil en formato digital, tanto de autores nacionales como de internacionales.
El servicio se ofrece de manera presencial y virtual, con lo que atiende a un promedio de entre 50 y 60 visitantes al
mes. Se desarrollan actividades como círculos de lectura virtuales, un club de lectura bíblico y encuentros con escritores.
“Ya no somos solamente un espacio de préstamo de libros, sino un lugar activo que se adapta a las necesidades actuales de los lectores”, expresó Montoya. Explicó que los libros en braille suelen ser más extensos porque una hoja Word equivale a tres en el sistema de lectoescritura.

La tiflotecnología
La tecnología avanza a una velocidad vertiginosa, pero la ceguera no es impedimento para no disfrutar de sus beneficiós. “Las grandes empresas han comprendido que las personas con discapacidad también somos un mercado con poder adquisitivo. Apple, Android y otras compañías han invertido en software accesible, como lectores de pantalla, que funcionan en teléfonos, relojes, computadoras y televisores”, valoró Zapeta.
Táctiles y sonoros
Se manejan por medio de sistemas táctiles y sonoros, además de lectores de pantalla, implementados en los dispositivos existentes. Los programas adecuados permiten la inclusión laboral en igualdad de condiciones y fortalece las capacidades de estas personas, al tiempo que reduce sus barreras.
Cada uno de estos aparatos describe, en volumen alto, toda notificación recibida, llamada entrante, falta de batería o acción que ejecuta el usuario. En el caso de los smartphones, sus pantallas son igual de sensibles que las de los dispositivos usados por todos, pero cuentan con una función única que permite a no videntes abrir la aplicación que requieren, una vez seleccionada, pero sin la necesidad de presionar en el ícono.

Los smartwatches les proveen la hora exacta con una combinación de pulsaciones en la muñeca, en grupos de uno para la hora y de 10 para los minutos. En el caso de la inteligencia artificial (IA), Montoya afirmó su implementación como herramienta esencial y novedosa.
Confesó saber manejar ChatGPT y Gemini, junto a otras dos aplicaciones creadas exclusivamente para ciegos: Be my Eyes y CashReader. La primera les describe con lujo de detalles las imágenes y fotos que reciben por mensajes de texto y, la segunda, por medio de la cámara les indica la cantidad del billete que tienen en la mano con una precisión asombrosa.
Daniel Molina, técnico del Departamento de Promoción de Acceso a los Derechos de las Personas con Discapacidad del Conadi, es un ciudadano con ceguera que ha integrado la tecnología como parte de su cotidianidad desde hace nueve años.
Él reconoció que estas herramientas reducen significativamente las barreras de comunicación y adaptación.


Participación
Gabriel Aguilera, magistrado presidente del Tribunal Supremo Electoral, detalló que se ha impulsado la inclusión de personas con ceguera desde 1990. En cada proceso electoral se han utilizado papeletas en braille, el voto asistido y el prioritario.
Para la elección de 2023 se efectuaron tres papeletas braille por cada mesa electoral, que representó la producción de 368 mil 775 papeletas en primera vuelta y 73 mil 755 en la segunda.
En coordinación con el Comité Pro-Ciegos y Sordos se incorporaron máquinas Perkins y personal con discapacidad en la elaboración de materiales y tareas logísticas.
Realidad nacional
A pesar de estos esfuerzos, la situación de las personas con alguna discapacidad visual sigue siendo desigual comparados con el resto de la sociedad.
Molina es consciente de ello, ya que “en las condiciones del país, y especialmente para alguien con disminución visual, acceder a tecnología es costoso, hay otras prioridades”, reflexionó, pues el número de quienes tienen ceguera y que pueden optar por adquirir un equipo propio es escaso.
Zapeta planteó otra problemática, menos del 5% de ciegos logra acceder a un proceso educativo formal en el país, además de que el braille impreso significa altos costos.
Por ejemplo, se requiere papel de 120 gramos para conservar los puntos en alto relieve, utiliza más hojas que la impresión tradicional y depende de impresoras especializadas que deben importarse.
Estas situaciones se resolverán cuando se cumplan con estándares de accesibilidad, aseguró Molina, pues estas persisten, a pesar de las normativas nacionales e internacionales vigentes que garantizan la navegación adecuada para este sector de la población.












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