La decisión del Gobierno de EE. UU. de imponer aranceles secundarios del 25 por ciento a los países que compren petróleo o gas de Venezuela ha desatado reacciones adversas, especialmente de Pekín.
China, principal comprador de crudo de la nación suramericana, ya ha pedido a Washington que “deje de interferir” en los asuntos internos de Caracas.
De acuerdo con datos de las aduanas chinas, Venezuela vendió el año pasado 1.4 millones de toneladas métricas de petróleo a China, convirtiendo al país caribeño en el duodécimo mayor exportador de crudo al gigante asiático.
Un análisis del Departamento de Energía de Estados Unidos reporta que China recibió el 69 por ciento de las exportaciones de crudo de Venezuela, como parte de sus convenios de “petróleo por préstamos” y de “evasión de sanciones antes de 2023”.
Además, indicó que el país asiático ha brindado asistencia técnica a Venezuela, a través de la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), lo que ha permitido, junto al regreso de algunos proveedores de servicios de yacimientos petrolíferos locales y la importación de diluyentes desde Irán, aumentar la producción de crudo desde 2021.











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