Carmen Samayoa vuelve a sus raíces

Formada en danza clásica e integrante del Ballet Nacional de Guatemala de 1973 a 1978, a finales de esa década Carmen Samayoa se inició como actriz en Teatro Vivo. Por la alta carga de denuncia de las piezas de ese colectivo, en los años 80 salió al exilio para no regresar sino hasta el 2000 con la obra Ixoc. Residente en Francia, estos días su trayectoria la trajo de vuelta al país para ser la artista homenajeada del XII Festival Nacional de Teatro y presentar el monólogo La mujer esqueleto.

¿Qué encontrará el público en La mujer esqueleto?

Es un cuento de la tradición oral inuit (nombre de distintos pueblos árticos de América) que tiene que ver con el ciclo de vida y muerte. Este aborda la posibilidad del amor sin que exista control.

¿Qué es lo más destacado de este montaje?

Hablar de igualdad entre una pareja, pues pienso que durante años hemos vivido en una sociedad regida por la dominación masculina.

El XII Festival Nacional de Teatro le rindió homenaje a su trayectoria. ¿Cómo recibió este reconocimiento?

Fue muy emocionante. Además de alegría, me causó temor presentarme acá, pues creía que mi trabajo estaría desfasado para el público guatemalteco, pero fui bien recibida. Fue una gran muestra de cariño, no solo para mí, sino para quienes fuimos exiliados y tuvimos la oportunidad de volver.

¿Cuáles son los elementos que siempre están presentes en sus actuaciones?

Definitivamente, la presencia corporal. Me dedico a un teatro muy gestual, marcado por la búsqueda de mis raíces.

¿A qué se dedica actualmente en Francia?

Desde hace 10 años estoy sumergida en Cimi’Mondes, un grupo formado junto al músico argentino Gabriel Jordán. Tratamos de entrelazar dos mundos y ser un puente entre América y Europa por medio de obras para todo público, montadas en espacios alternativos de Toulouse.

¿Cómo describiría el teatro guatemalteco actual?

Me da la impresión de que es diverso: hay comedia, pero también trabajos de testimonio. Pienso que es muy bueno y desde su variedad intenta crear puentes de comunicación.

¿Cuáles son los ingredientes que no deberían faltar en la creación de una pieza?

Debe existir sinceridad, perseverancia y profundidad en lo que se quiere hacer. Hay que tener clara la responsabilidad que conlleva el teatro, pues uno puede llevar sensaciones e ideas a la sociedad.

En cuanto al trabajo actoral, ¿qué aspectos tiene que tomar en cuenta un actor frente a un montaje?

Debe tener presente la importancia de un entrenamiento de voz y cuerpo. Hay que estar preparados física y emocionalmente para realizar cualquier obra.

Stephany López