EFE
El nuevo Parlamento de Bolivia, que por primera vez tendrá un porcentaje mayoritario de mujeres legisladoras, está ante el reto de que las medidas que se tomen contra la crisis económica no impacten negativamente en sectores vulnerables, además de evitar retrocesos en lo avanzado en derechos humanos, según señalan organizaciones defensoras de la igualdad.
En las elecciones generales de agosto, los bolivianos votaron para elegir a su presidente, vicepresidente, 36 senadores, 130 diputados, siete representantes de circunscripciones especiales indígenas y nueve parlamentarios supraestatales.
El resultado fue que en el Senado, 21 de los 36 escaños (58.3 %) serán ocupados por mujeres y en la Cámara baja 66 de los 130 espacios (50.7 %) serán para diputadas, lo que supone que la presencia femenina en la Asamblea Legislativa será de 52.4 %, según el Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer.
Los nuevos legisladores recibieron la semana pasada sus credenciales de manos del órgano electoral, y esta semana tendrán sus primeras sesiones preparatorias antes de la investidura del presidente electo, Rodrigo Paz, este 8 de noviembre.
El proceso electoral fue seguido de cerca por el Movimiento Juntas Hacemos Historia, conformado por más de 500 instituciones y organizaciones sociales y que promovió foros con los candidatos, la construcción de una Agenda País con mirada de mujer y encuentros con las parlamentarias electas, entre otras actividades.
La directora ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer, Tania Sánchez, explicó que Bolivia está “en un periodo de crisis múltiple” que “impacta en las personas, sobre todo en quienes “están en mayor situación de vulnerabilidad” que, según dijo, en el país todavía son las mujeres.
Un avance sin retrocesos
El movimiento ofreció a las nuevas legisladoras herramientas para construir consensos y para que sepan identificar la violencia y el acoso político, un problema que algunas expresaron que ya empezaron a tener, con presiones de organizaciones que les pidieron cosas o les sugirieron que renuncien si creen que no podrán con el reto de legislar.
Entre las parlamentarias novicias están las que “tienen muy clara la agenda de derechos” y género, otras “ambivalentes” y un tercer grupo con “posturas más cerradas”, ante lo cual el movimiento vio necesario generar espacios de información y diálogo, indicó Sánchez.
Según la activista, el movimiento expresó a las parlamentarias que respaldará “todo aquello que sea a favor de los derechos humanos”, pero también les exigirán que cumplan con sus responsabilidades “y que no haya retrocesos en torno a los avances en derechos que hay en el país”. Una de esas conquistas fue la aprobación en 2013 de la Ley para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, o ley 348.











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