BoJack, mi maldito amigo

Era 2016 y escribí esta crítica. La publico ahora con algunos cambios, porque aún está vigente y se acerca la quinta temporada. ¿Qué pasa con BoJack Horseman? Pues te cuestiona. ¿Todos nacemos con empatía? Es difícil creerlo si viniste al mundo con el alma fracturada como BoJack. Creo que eso de la otredad es un talento adquirido y ni por asomo le interesa a este corcel antropomorfo.

Con él todo es “primero yo, luego yo, por último yo, y tenés que estar allí para apreciarlo y reconocerlo”… y esperar a que te desprecie, porque él es una estrella de Hollywood. Es una caricatura densa y oscura para adultos.

Entonces, como espectador, no podés identificarte con el protagonista de esta serie. Por más que intentés, simplemente no podés ser tan egomaníaco y cruel porque BoJack es un maldito.

Lo llegás a odiar. Lo aborrecés. Representa el extremo de nuestras bajas pasiones. Pero de pronto ocurre algo: poco a poco, lo comenzás a entender, llegás a quererlo. Es por eso su éxito. Se le ve por morbo, culpa o por amor, es de escoger. Es como ese amigo adicto que no cambia, o esa amiga empecinada en buscar el mismo abusador de novio, y que luego no sabe qué hacer.

BoJack genera codependencia. Lo acepto. Al final de cada episodio quedás exhausto de melancolía y angustia. A veces pienso que deberían sacrificarlo, como buen caballo herido.

Todos tenemos fracturas emocionales y allá cada quien si se las repara (o no). Creo que Horseman, más allá de que sea una estrella de televisión adinerada, pero en decadencia, nos presenta qué pasaría si no atendemos las heridas, esos golpes que nos regalaron nuestros papás, el entorno social y claro está, nuestras malas y bien intencionadas decisiones. BoJack es la personificación del “no le hagas eso a tu vida emocional”.

Sobre las temporadas diré: 1a. “Pobre caballo, tiene mala suerte. Está en una etapa de sabotaje universal”. 2a. “BoJack, es momento de dejar la queja, poné manos a la obra, pensá antes de actuar”. 3a. “¡BoJack, tocaste fondo amigo, eso te pasa por necio!”. En la 4a., los nuevos personajes son aburridos. Esperemos que la 5 sea mejor, esta no le agregó nada valioso a la serie.

Decepción fílmica: Final Space (2016). Serie cuyo protagonista es un idiota con suerte. Muy a lo Homero Simpson o su copia Fray, pero mucho peor. Verla hará que tus ojos salgan de sus cuencas. Programa para gente con IQ de dos dígitos.

Lica de domingo: Kalifornia (1993). Una historia que avanza en una carretera retorcida de thriller y suspenso. Dos parejas de novios comparten un viaje a California que les cambiara la vida a David Duchovny y Michelle Forbes. Todo por culpa del retorcido Brad Pitt y la manipulada Juliette Lewis.

Gabriel Arana