El Banco Mundial (BM) prevé que Latinoamérica y el Caribe crezcan 2.1 % este año, tres décimas menos que en 2025 debido a un “entorno macroeconómico desafiante” que implica altos niveles de endeudamiento, demanda externa débil y presiones inflacionarias por la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán.
En su Actualización Económica para Latinoamérica y el Caribe, la proyección para la mayoría de las grandes economías de la región es claramente inferior -entre medio punto y casi un punto porcentual completo- si se compara con los avances cosechados en 2025.
En Centroamérica, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras mantienen un crecimiento relativamente sólido, respaldado por flujos de remesas, exportaciones de servicios y una mayor integración en las cadenas de valor regional, resalta el documento.
De este modo, el organismo espera que Argentina crezca 3.6 %; Brasil, 1.6 %, y Colombia, 2.2 %. México, en cambio, progresaría unas siete décimas más, hasta el 1.3 %, gracias, en parte, a la recuperación de la inversión.
“Los índices de deuda pública se han estabilizado tras el repunte posterior a la pandemia de Covid-19, pero siguen siendo elevados en comparación con estándares históricos”, explica, en referencia a déficits fiscales y niveles de compromisos soberanos, el informe del BM.
Entre los factores que están frenando la inversión privada y la creación de empleo se cuentan ahora las tendencias alcistas de los precios derivadas del actual conflicto en Oriente Medio.
Serán las economías más dependientes de las importaciones de crudo, y también aquellas que ya registraban mayores presiones inflacionarias antes de febrero, las que están más expuestas a los efectos de la guerra, explicó el economista jefe para Latinoamérica y el Caribe del Banco Mundial, William Maloney.











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