El compromiso es tan noble como complejo. Conlleva riesgos, pero también satisfacciones. El ofrecimiento expresado por el presidente Bernardo Arévalo y los ministros de Gobernación y Defensa, Marco Antonio Villeda y Henry Sáenz, respectivamente, implica arrebatarle a los delincuentes la errada creencia de considerarse dueños de las calles, negocios y la tranquilidad comunitaria. El Estado de sitio, cuya vigencia concluyó el lunes, demostró que el Gobierno tiene el carácter, la fuerza y la capacidad de enfrentar, con éxito, a los grupos terroristas que lucran con el dolor y la ilusión de los guatemaltecos. Como bien afirmó Arévalo, los resultados obtenidos en esos 30 días de régimen especial (18 de enero al 16 de febrero) no solo fueron contundentes, sino irrefutables: en 50 % cayó el índice de homicidios, comparado con el mismo período de 2025, y en 33 % se redujeron las extorsiones. Además, llama la atención el sentido de los discursos de las autoridades. El tono amigable y respetuoso con el cual conversaron con quien atiende un comercio, sale a trabajar o simplemente camina por barrios y colonias. Por ellos, por quienes madrugan o se desvelan, se implementó, en el marco del Estado de prevención, iniciado ayer, el plan Centinela Metropolitano, centrado en el departamento de Guatemala, “como una acción firme y estratégica de operaciones focalizadas” que han mostrado su eficacia.
Son acciones encaminadas a proteger a la población y las libertades fundamentales de compatriotas cansados del chantaje, la intimidación y el saqueo ejercido por terroristas que se han envalentonado ante la cobardía de gobernantes anteriores. Pero esto se acabó, terminó. Con la ley en la mano, el Ejecutivo promete que seguirá combatiendo a las pandillas. Se continuarán los esfuerzos para recuperar el orden y el respeto en el Sistema Penitenciario, consciente de que ello le da sentido y razón de ser a las medidas extraordinarias adoptadas, cuyo propósito es permitirles a las familias movilizarse con libertad y confianza en los espacios donde nacieron, crecieron y se desarrollan. Hoy, el país se encamina a romper deformidades que se tornaron rutinarias, como pagar por prosperar o callar ante el miedo. No, eso concluyó, como expira un sistema cooptado. Esta nación ha empezado a recuperar la seguridad ciudadana, así como restablece la justicia y la normalidad.











Deja un comentario