Las comisiones de Postulación, encargadas de seleccionar a los candidatos para magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y las Cortes de Apelaciones (CA) finalizaron recientemente la fase de evaluación de tachas y se preparan para aplicar la tabla de gradación que determinará quiénes serán los aspirantes seleccionados, mientras que el proceso ha sido objeto de diversas críticas, principalmente por las restricciones en la valoración de denuncias contra los postulantes.
María de los Ángeles Fuentes, representante de Guatemala Visible, destacó que la fase de recepción y análisis de tachas fue significativamente más rígida que en procesos anteriores, y la decisión de aceptar únicamente señalamientos respaldados por sentencias firmes y ejecutoriadas excluyó cualquier otro tipo de denuncias. “Esto prácticamente dejó fuera cualquier posibilidad porque no tenemos recuentos de ninguna persona que se haya postulado con una sentencia firme”, afirmó
Fuentes.
Por otro lado, Carmen Aída Ibarra, directora del Movimiento Pro Justicia, expresó su preocupación por el rechazo generalizado de las objeciones presentadas. Según Ibarra, las comisiones no respetaron el espíritu de la Ley de Comisiones de Postulación, al limitar de forma “antidemocrática” la posibilidad de presentar denuncias de impedimento. “Volvieron restrictiva la actividad de presentar denuncias, limitando las posibilidades de la acción ciudadana”, subrayó.
Tabla de gradación
En cuanto a la próxima fase de aplicación de la tabla de gradación, Fuentes enfatizó la importancia de que los criterios sean equitativos, destacando que “los aspectos éticos y de trayectoria personal deben ser prioritarios”. Por su parte, Ibarra fue crítica al señalar que las tablas ya aprobadas son “malas” y que no hay forma de corregirlas.
Ambas coincidieron en que uno de los mayores desafíos del proceso es la influencia política que podría comprometer la transparencia y la imparcialidad en la selección de los magistrados. Subrayaron la necesidad de que las comisiones mantengan la independencia de su trabajo y
resistan cualquier tipo de presión externa o interna.
La elección de los magistrados es crucial para el futuro del sistema judicial de Guatemala. “Si los magistrados elegidos son independientes, éticos y comprometidos con la justicia, se fortalecerá la independencia judicial”, concluyeron, haciendo hincapié en la importancia de esta elección para la lucha contra la corrupción en el país.










