El Barcelona rozó la proeza en la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey, donde le endosó al Atlético del Madrid un 3-0 insuficiente en el Spotify Camp Nou, que vivió una noche épica, pero sin final feliz, porque los azulgrana se quedaron a un tanto de igualar la eliminatoria y forzar la prórroga tras el 4-0 en la ida.
Salió el Barça con todo, mordiendo arriba, asfixiando al Atletico desde el primer minuto. Lamine Yamal, que aparecía por la banda izquierda, se internó en el área y cedió el 1-0 a Bernal, que solo tuvo que empujar el balón en boca de gol.
Hasta entonces, los rojiblancos solo habían podido salir una vez a la contra poco antes del tanto y otra justo después. Fue justo después del 1-0 cuando empezaron a flaquear algo las fuerzas del Barça, más descoordinado en la presión y que encadenó varias pérdidas en ataque que le obligaron a correr hacia atrás. Pero entonces aparecería Pedri en el añadido para internarse en el área visitante antes de ser derribado por Pubill, en un acción que Ricardo de Burgos consideró penalti y que Raphinha convertía en el 2-0.
Salió el Atlético con más ambición ofensiva tras la reanudación, consciente de que el encuentro se le iba a hacer muy largo si no pisaba más área local. Pero con el choque más abierto y el Barcelona con más espacios para correr, aparecía Lamine Yamal para sembrar el caos por la derecha y agitar a la grada.
Ingresó Araujo al terreno de juego para cazar algún balón aéreo y el técnico alemán le preguntaba a Pedri -hoy por primera vez de titular tras su lesión- si podía continuar, justo antes de que Bernal hiciera el 3-0, en el 72.
Con el Atlético asfixiado resistió para asomarse a su primera final copera 13 años después.












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