Abogado, diplomático, Premio Nobel y escritor con una profunda conciencia social, Miguel Ángel Asturias dejó una huella imborrable en la historia literaria de América Latina y Guatemala. A 51 años de su fallecimiento, sus obras siguen dialogando con los conflictos, tensiones y desafíos que atraviesa la
región.
En el marco del festival Centroamérica Cuenta, se celebró una mesa redonda integrada por figuras de las letras regionales: Horacio Castellanos (El Salvador), Carmen Alvarado y Arnoldo Gálvez (Guatemala) y Sergio Ramírez (Nicaragua). Como lo hizo Asturias en su tiempo, estos autores convierten la literatura en una forma de resistencia, y se reunieron para reflexionar sobre cómo leemos hoy su obra y qué conexiones persisten entre su visión crítica y los discursos contemporáneos.
La obra de Asturias es un mapa de la identidad guatemalteca
Los ponentes profundizaron en los elementos que hacen única la obra de Asturias: su ritmo, lenguaje y arraigo cultural, que la convierten en un mapa de la identidad nacional. Carmen Alvarado compartió cómo el estilo del autor le recordaba los cuentos que escuchaba en el pueblo de su padre, destacando que tanto las luchas como el ritmo narrativo lo vuelven irrepetible: “Hay que leerlo como la unión de la política, la poética y la lucha”.
Aunque es una lectura exigente, se resaltó que la literatura es un lenguaje cíclico, capaz de reconectar con los lectores cuando las condiciones históricas lo permiten. “Me da la impresión de que las obras vuelven cuando se dan ciertas condiciones históricas y cierta sensibilidad”, comentó Horacio Castellanos Moya.
También se abordó la necesidad de una conexión y responsabilidad para comprender al autor: “Un joven tiene que saber la historia; si no lo hace, no lo entiende”. Se cuestionó cómo se presenta su obra en el sistema educativo. Alvarado dijo: “Hay formas de llegar a Asturias sin una lectura obligatoria, pero es clave una mediación”.
Mientras las ideas fluyen entre micrófonos y escenarios, la figura del Nobel permanece viva no solo en la literaria, sino también en el debate actual. Más que un homenaje, esta mesa fue una invitación a releer a Asturias desde el presente, con ojos críticos y preguntas urgentes.












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