A los 15 años, Astor Torres dejó Guatemala con una maleta cargada de sueños y el recuerdo de su primera novia. Hoy, desde Estados Unidos, donde reside, el cantautor forja cada día su carrera artística.
Hijo del legendario Álvaro Torres, Astor no solo heredó la voz, sino también la sensibilidad de una dinastía musical que se remonta a su abuelo, violinista de mariachi durante seis décadas en El Salvador. Pero lejos de vivir a la sombra de un apellido ilustre, ha dado forma a su propia armonía con el romanticismo clásico, el pop latino y los ritmos urbanos.
Visitó la redacción del Diario de Centro América, para compartir los acordes de su historia y el tema que lanza ya no hay amor.
Su padre, Álvaro Torres, es figura icónica. ¿Cómo ha influido su legado?
Su influencia ha sido enorme. Lo llaman “el último romántico” y siempre ha estado ahí para guiarme. Recuerdo que más de una vez me hizo llorar al decirme que cierta canción no servía, que debía esforzarme más. Eso me impulsaba a demostrar que sí podía. Hasta que un día llegué con la que considero mi primera composición, titulada Cómo diablos. Al escucharla, me dijo que sabía que tenía el potencial para sacar lo mejor de mí. Desde esa aprobación de mi papá, no he dejado de trabajar con perfeccionismo. Él entendía lo difícil que es esta carrera, y gracias a su exigencia y apoyo, aprendí a enfrentarla con disciplina y pasión.
¿Cómo maneja el ser hijo y construir su propio nombre?
Lo manejo reconociendo mis propios límites. No busco ser mejor ni igual que mi padre; simplemente, aprendo de él y cultivo la humildad que siempre me ha enseñado, mientras descubro y desarrollo mi propia identidad artística. Sé que hay muchas puertas en el mundo que debo tocar antes de poder abrirlas.
¿Cómo se adapta al público al que se dirige?
Siempre soy auténtico en el escenario; nunca hago covers. Me gusta compartir un fragmento de la canción más icónica del país en el que me encuentro, o alguna que me hayan recomendado, los amigos o el propio público.
Mi repertorio suele comenzar con temas propios, y luego paso a un segmento dedicado a las obras de mi padre. Creo que cuando uno da el corazón en cada nota, la gente lo siente y responde con la misma entrega.
¿Colaboró con grandes latinoamericanos?
Sí, como ingeniero de audio he tenido la oportunidad de trabajar como asistente en producciones de grandes artistas como Juan Gabriel, José José, Joan Sebastian, Lorenzo Antonio, Los Bukis y Selena Quintanilla, que, aunque era apenas un niño aún la recuerdo con mucho cariño.
Su entrevista deja claro que su historia la sigue escribiendo y apenas comienza.











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