El arte guatemalteco ha perdido su garra más afilada y su espíritu provocador, así como las letras prolíficas. El 27 de marzo, el firmamento cultural se tiñó de una tinta más densa tras la partida de Arnoldo Ramírez Amaya, el eterno Tecolote. Un día después, el 28, dejó la página de las letras el escritor Francisco Alejandro Méndez Castañeda, en lo que constituye una de las grandes pérdidas de la literatura contemporáneas de Guatemala.

La partida del Tecolote
Arnoldo Ramírez, genio del dibujo, maestro de la sátira y observador incansable de la condición humana. Con su fallecimiento, se despide a un artista que hizo de la línea un arma de conciencia y del pincel un testamento de libertad
indomable.
La pluma de Paco Méndez dijo adiós
El país despide a una de sus figuras más fecundas y multifacéticas en el ámbito de la palabra. Francisco Alejandro Méndez Castañeda fue un artífice que maridó, con una elegancia poco común, el oficio del reportero con la profundidad académica y la maestría literaria.
Heredero de una estirpe de pensamiento y sensibilidad, Francisco Alejandro fue nieto del escritor Francisco Méndez, de quien parece haber recibido la antorcha para seguir sustentando el imaginario nacional. El propio literato recordaba ese despertar como un acto de continuidad vital: “Mi abuelo murió joven, de leucemia; a los 17 años sentí el impulso de seguir con sus cuentos y así comencé a escribir”.
Se graduó de periodismo por la Universidad de San Carlos, alcanzó el grado de Doctor en Letras por la Universidad Nacional de Costa Rica y se especializó en Literatura Contemporánea Estadounidense en la Universidad de Louisville. Su formación le permitió trasladar su experiencia, siendo docente en universidades Francisco Marroquín, Rafael Landívar y Del
Valle.

El periodismo y la creación narrativa
Su vocación comunicativa trascendió la academia para consolidarse en la prensa nacional. Como columnista, revitalizó la tradición decimonónica del folletín al publicar, en formato seriado, piezas como su novela Si Dios me quita la vida. En las páginas del Diario de Centro América, dejó una huella como jefe de redacción y recientemente a través de textos memorables, como su entrega de mayo pasado, en la que exploró el legado de manuscritos del Nobel Miguel Ángel Asturias resguardados en París, Francia.
Con una producción que alcanza cerca de 40 títulos, abarcó la novela, el cuento y el ensayo, su obra fue cobijada por sellos editoriales como el Fondo de Cultura Económica, Praxis, Piedrasanta y Cultura. Sus textos, traducidos a diversos idiomas, forman parte de antologías que definen el canon de la narrativa latinoamericana actual.
Memoria lingüística
En el año 2022, su trayectoria fue sellada con su ingreso a la Academia Guatemalteca de la Lengua. En su discurso de ingreso, dedicado a las novelas fundacionales del siglo XIX, reafirmó su compromiso con la preservación de la memoria histórica y literaria de Guatemala, un esfuerzo que mantuvo vigente hasta sus últimos días.
Francisco Alejandro Méndez Castañeda se marcha, pero su voz permanece viva en cada una de sus páginas.











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