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Apoyo institucional a policías es clave en el combate al crimen

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El refrán es claro y directo: “No se puede ir a la guerra sin armas”. Aunque esta frase se adapta a distintos ámbitos de la vida, nos referiremos a cómo los elementos de la Policía Nacional Civil (PNC) ahora ejercen su misión en las calles en condiciones de confianza, valor y seguridad. En síntesis: empoderados.

Todo se debe a que en la actualidad los agentes velan por la integridad física y seguridad de las personas respaldados de manera legal e institucional, ya que cuando las circunstancias lo ameritan, pueden hacer uso de la fuerza de forma proporcional a fin de cumplir con la ley y defender su vida.

Para los integrantes de las fuerzas del orden nada es igual desde aquel domingo 18 de enero, cuando terroristas de una mara atacaron de manera cobarde y de forma simultánea a efectivos, autopatrullas y sedes de la PNC, con saldo de ocho uniformados muertos, cifra que se elevó a 11 posteriormente. Todo fue orquestado en represalia tras el traslado de líderes pandilleros a la cárcel Renovación 1 y la negativa del Gobierno de negociar privilegios que administraciones anteriores les concedieron.

En los últimos meses, varios agentes se han enfrentado a tiros contra terroristas y criminales a fin de ponerlos tras las rejas, y aunque algunos han resultado heridos, están firmes en cumplir su labor, pues ahora tienen la confianza de que la ley está de su lado.

Cuando decimos que no se puede ir a la guerra sin armas, no hacemos alusión a equipo bélico, que dadas las circunstancias es fundamental y lo poseen; más bien se trata de recursos legales como lo establecido en el artículo 60 de la Ley de la PNC, que ampara a los policías a desenfundar y accionar sus armas en el ejercicio de sus funciones y en cumplimiento de su deber.

Sin embargo, eso no es todo, desde el alto mando del Ministerio de Gobernación se han girado instrucciones de respaldo para que las fuerzas de seguridad respondan a los ataques del crimen organizado con firmeza y la fuerza legítima que brinda la normativa vigente, a fin de que prevalezca el Estado de derecho.

Hay que hacer notar algo: quienes portan una placa de la PNC no se enfrentan a “angelitos” o seres inofensivos; deben combatir a delincuentes despiadados, a quienes no les importa la vida de los guatemaltecos honestos y trabajadores, que, además, por mucho tiempo reinaron desde las cárceles y se enriquecieron extorsionando y asesinando a personas decentes.

Hoy la ciudadanía cuenta con una Policía Nacional Civil más profesional, comprometida al servicio de los guatemaltecos, apoyada de manera integral y dispuesta a enfrentar a todo tipo de malhechor con el fin de que prevalezca la paz, la tranquilidad y el bienestar de la población.

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