La maternidad en el deporte puede ser un privilegio del que pocas mujeres disfrutan, en el cual combinan la pasión de la práctica de su disciplina con el rol de cuidar a sus retoños.
No obstante, las recompensas son enriquecedoras, pues se fortalecen los lazos con los hijos, brinda una sensación de empoderamiento y mantiene el entusiasmo por el deporte.
Melissa Morales es una tenista destacada, quien durante años ha batallado para darle a Guatemala un lugar en el campeonato de la Copa Billie Jean King, llevando al país a la zona I de América de dicha competición.
Hace cuatro meses se convirtió en madre de la pequeña Adriana, quien vino a cambiarle la vida. Morales cuenta su experiencia: “La llegada de Adriana es lo más lindo que me ha pasado, es el partido de tenis más hermoso y retador de mi vida”.
“Es un cambio total porque de viajar, entrenar y competir al cien por ciento, ahora todo es para ella, pero no lo cambiaría por nada del mundo; uno puede estar muy cansado pero solo de verle la carita cambia todo”, expuso. “Ser mamá es algo que no se puede explicar, es el amor más profundo y puro que puede existir”, concretó.
Euda Carías fue quinto lugar en taekwon do en los Juegos Olímpicos de Atenas, ahora es madre e instructora. “La labor de madre es muy especial. Puede ser demandante, al ser mamá de niños atletas, pero el amor permite que una se organice y darles lo mejor a sus hijos”, explicó Carías.
“Mathías, de 12 años, y Sebastián, de 10, practican bádminton; Nathalia, de 7, taekwondo, y Nicolás, de 3, todavía no hace deporte.












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