En Olopa, Chiquimula, donde la lejanía y las limitaciones económicas marcan la vida diaria, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) mantiene activo el Comedor Social, un espacio que trasciende la asistencia alimentaria. Hasta ahora se han instaurado 116, pero la meta es alcanzar los 170 este año.
Cada jornada, cerca de 200 personas, entre niños, adultos mayores y trabajadores informales, reciben desayunos y almuerzos nutritivos que alivian la carga de hogares con ingresos precarios.
En una localidad golpeada por la pobreza y la inseguridad alimentaria, este servicio representa más que un plato de comida: es un respaldo humano y constante, señaló el Mides.











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