La condición del Aeropuerto Internacional Mundo Maya (AIMM) se sostiene en una operación que permite recibir y despachar vuelos desde distintas regiones sin limitaciones técnicas. La terminal ubicada en Santa Elena, Petén, ofrece servicios y controles que respaldan cada arribo y salida durante todo el día. El Instituto Guatemalteco de Migración, Aduanas y la Superintendencia de Administración Tributaria mantienen personal fijo para verificar la documentación de pasajeros, tripulaciones y carga. A ello se suma el trabajo del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa), responsable de revisar productos agrícolas, y el acompañamiento del Ministerio de Gobernación, que refuerza la seguridad en el perímetro y en las instalaciones.
Trabajo integral
La infraestructura coloca al recinto entre los más sólidos de la región. La pista de tres kilómetros, junto con sistemas de radioayudas, radares y comunicaciones, facilita el uso de aeronaves de gran porte en operaciones continuas 24 horas. Esa capacidad abre posibilidades de conexión con Norteamérica, Sudamérica, Europa y destinos del istmo, además de salidas hacia otros continentes. El AIMM proyecta su alcance global con las escalas de la ruta de viajes hacia Belice, así como con trayectos que parten de la capital como domésticos y luego continúan hacia más países.
El lugar funciona, además, como punto de abastecimiento de combustible para aeronaves en tránsito, mientras aerolíneas extranjeras estudian nuevas rutas con origen en Petén y visualizan a Mundo Maya como puerta estratégica hacia sitios turísticos de la región. Con estas condiciones, las autoridades de la Dirección General de Aeronáutica Civil prevén un aumento en el flujo total de pasajeros y operaciones de carga en los próximos años.











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