El guatemalteco Sebastián Zapeta, de 33 años acusado de quemar a una mujer en el metro de Nueva York el pasado 22 de diciembre, y que se declaró no culpable de los cuatro cargos que enfrenta, entre ellos uno de asesinato en primer grado por el que se expone a una pena máxima de cadena perpetua, fue deportado a Guatemala en 2018 además se ha establecido que vivía como indigente en las calles de Nueva York.
De acuerdo con la base de datos de la agencia federal de Inmigración, Zapeta entró ilegalmente en Estados Unidos por Arizona y lo deportaron en 2018, pero luego regresó en fecha desconocida.
Zapeta, que permanece detenido en la prisión de Rikers Island (conocida por los frecuentes casos de violencia en sus instalaciones), residió en albergues públicos de la ciudad y era además usuario de un centro público que trata adicciones.
La Fiscalía afirma que, al ser interrogado por la Policía, el acusado dijo que él era el hombre que aparecía en las imágenes, pero que había ingerido mucho alcohol y no recordaba qué había pasado.
La detención y acusación de Zepata también ha servido a los medios más derechistas para azuzar los sentimientos antimigratorios en un momento en que el propio presidente electo, Donald Trump, los recuerda constantemente al vincular emigración y delito y prometer "la mayor deportación de la historia" de inmigrantes indocumentados.
El juez ha fijado la próxima audiencia de Zapeta para el 12 de marzo.











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