Acisclo Valladares Molina: Energíca y necesaria prevención

No todos los que dicen estar en contra, están en contra de verdad y es, por ello, que no pasan de la denuncia y de la queja, incapaces de generar o de abrazar propuesta alguna.

Se quejan y se quejan pero no proponen solución alguna porque, al final de cuentas, son parte del sistema y buscan o al menos aceptan, sin combate alguno o derrotados, que todo siga igual.

Nuestro sistema tiene como parte del paisaje a una prensa opositora y a opositores a granel, todos, de alguna forma, parte de libreto de nuestro drama, haciendo, todos, el papel que les corresponde, en el caso de la oposición, el de opositores y, es más, el de eternos opositores,

Incluso plumas valientes y brillantes caen en el juego, critica, feroz. Incluso temeraria pero, al final de cuentas sin propuesta alguna o irrealizables propuestas o inconducentes caminos. Quienes plantean la depuración del Congreso en el sentido de que renuncien los diputados titulares y que asuman los suplentes, no resuelven absolutamente nada puesto que si se percibe poco representativos a los titulares, bastante menos serán los otros.

También le hacen el juego al sistema quienes proponen como solución una Asamblea Nacional Constituyente ya que

–si no se reforma previamente el artículo 157 de la Constitución– su integración tendría que hacerse de conformidad con el sistema que nos rige, es decir, que sólo los partidos políticos podrían postular candidatos para, integrarla, lista nacional de diputados y distritos electorales inmensos con largos listados distritales, en otras palabras, más de lo mismo. También propugnan, otros  “opositores”,  por reformas que, al final de cuentas, nada cambian, el presupuesto y las leyes en manos del Congreso, de un Congreso integrado  por diputados electos de la mismísima forma como hoy se eligen, lista nacional, distritos inmensos y listados distritales, campañas caras y largas, monopolio de partidos: El presupuesto de la Administración de justicia en sus manos y, en sus manos, las leyes que apliquen los jueces. Los más pro sistema –extraña paradoja– terminan siendo  los más radicales, aquellos que quisieran cambiarlo todo y a quienes nada les parece porque son quienes más abonan a que nada cambie, incapaces –incluso– de la violencia que pregonan.

La reforma del artículo 157 de la Constitución y la consecuente introducción del sistema de Distritos pequeños para elegir a los diputados que integran el Congreso es el único camino y hace roncha: los opositores perderían su chance con el pueblo ya instalado en el Congreso: Inscrito como candidato todo ciudadano que lo quiera, sin necesidad de un partido; eliminado el listado nacional de diputados, elegidos  todos por distrito pequeños; cuento cincuenta y ocho los distritos y ciento cincuenta y ocho los distritos (un solo diputado por cada distrito), campañas electorales cortas y baratas el techo de cada campaña el equivalente de dos años de salario mínimo y el mandato corto,  de dos años; premio al buen desempeño,  la reelección y la no reelección, el castigo. Este es la propuesta que lo cambia todo pero “no se oye, compadre” ¿Y por qué habría de oírse? si resultan bastante más cómodas las denuncias y las quejas, sin solución alguna. ¡Cuidado! ¡Lo prevengo!

Quienes solo se quejan y se quejan pero no proponen

–ni abrazan– solución alguna–incluso sin caer en cuenta– son una parte más del sistema que critican y forman parte del paisaje.

Acisclo Valladares Molina