Los países miembros del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) celebraron una sesión extraordinaria ayer en Washington para analizar la situación en Venezuela tras la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
La reunión fue ocasión para que los representantes diplomáticos plantearan las posiciones de sus respectivas naciones ante los acontecimientos ocurridos en los primeros días del año, que afectaron la presidencia de Nicolás Maduro con implicaciones en las naciones latinoamericanas.

Brasil: es un secuestro
“Los bombardeos en el territorio de Venezuela y el secuestro de su presidente transponen una línea que no es aceptable”, afirmó el representante permanente de Brasil ante la OEA, Benoni Belli, durante su discurso.
Hasta ahora, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y otros representantes diplomáticos de Venezuela se habían referido a la acción de las fuerzas especiales estadounidenses que el sábado pasado resultó en la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, como “captura”.
La palabra “secuestro” también ha sido utilizada por el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y por autoridades
venezolanas. “Las agresiones militares conducen a un mundo en el que la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo. No podemos aceptar el argumento de que los fines justifican los medios”, manifestó.
Asimismo, subrayó que la Carta de Naciones Unidas ha sido “claramente violada” y reafirmó a América Latina y el Caribe como una “zona de paz”. “La acción que acaba de producirse (…) evoca los peores momentos de la injerencia en la política de América Latina y el Caribe”, señaló.
En este contexto, el diplomático afirmó que Brasil “está determinado a actuar” en pro de la “preservación del patrimonio regional de la paz”. “Brasil está convencido de que solo un proceso político inclusivo, liderado por los venezolanos y libre de injerencias externas, puede conducir a una solución que respete la voluntad del pueblo venezolano y la dignidad humana en el país”, zanjó. Amenaza regional

El Gobierno de Colombia condenó las “acciones militares unilaterales” de Estados Unidos en Venezuela que llevaron a la detención del presidente Nicolás Maduro, al considerarlas una “preocupante” amenaza para la seguridad y la soberanía de la región.
“Lo sucedido en constituye una clara violación del derecho internacional”, aseveró el viceministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Mauricio Jaramillo, en referencia a la operación militar estadounidense del pasado fin de semana, durante una sesión extraordinaria convocada por su nación.
“La democracia no puede ser resultado de la coerción ni de una intervención extranjera”, agregó. “Rechazamos las amenazas y las faltas de respeto contra nuestro jefe de Estado, elegido democráticamente”, expresó Jaramillo, quien pidió un cese de las “constantes amenazas” contra el territorio de Colombia.
La reacción de Bogotá se produjo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que el mandatario colombiano, Gustavo Petro, “es el siguiente”, y se refiriera a él como un traficante de drogas, tras la acción militar en Venezuela.
Colombia también advirtió que la actual crisis venezolana podría provocar una nueva salida masiva de migrantes en busca de otras condiciones de vida.
México pide respeto al derecho internacional y a la soberanía

“Pedimos de forma urgente respetar el derecho internacional y la soberanía de Venezuela. Solo los pueblos pueden definir libremente el uso de sus recursos naturales y sus formas de gobierno”, dijo el embajador de México, Alejandro Encinas.
Otros países, como Chile, Guatemala y República Dominicana, se sumaron al llamado, aunque recordaron que en 2024 denunciaron como ilegítima la reelección de Nicolás Maduro, pero coincidieron en que una intervención militar “pone en riesgo la estabilidad de la región”.
El embajador de Chile, Tomás Pascual, afirmó que, aunque su gobierno rechaza los actos “dictatoriales del régimen de Nicolás Maduro”, considera que la injerencia militar “no es el camino para una transición democrática” y subrayó que deben ser los venezolanos quienes definan el futuro de su país.











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