Contra el reloj y el cansancio, las tareas de rescate y ayuda continúan en Ciudad de México, así como en los estados de Morelos y Puebla, tras el poderoso sismo de magnitud 7.1 del martes, en el que suman al menos 233 muertos y la esperanza de encontrar sobrevivientes empieza a mermar.
A la incertidumbre por los eventuales sobrevivientes, se suma ahora el agotamiento de voluntarios que saltaron a las calles desde que estalló la emergencia.
El saldo de fallecidos se mantiene en 102 en Ciudad de México, 69 en el estado de Morelos, 43 en Puebla, 13 en Estado de México, 5 en Guerrero y 1 en Oaxaca, según datos del sistema de Protección Civil del Gobierno.
Un foco de atención es el colegio Enrique Rebsamen, en el sur de la ciudad, donde fallecieron 21 niños. Autoridades descartaron que una niña se encuentre atrapada bajo los escombros del plantel.
“Tenemos la seguridad de que todos los niños ya no están en la escuela. Algunos están siendo atendidos en hospitales, otros están en sus casas y otros desgraciadamente fallecieron”, dijo el subsecretario de Marina, Ángel Sarmiento, quien aclaró que tienen indicios de que una persona viva permanece bajo los escombros del edificio.
Pero el deterioro del edificio siniestrado, que muestra un notorio hundimiento, forzó a replantear el rescate con mayor cautela y menos personal. “Han trabajado de manera muy quirúrgica para evitar cualquier daño y se ha evaluado inclusive otras formas de poder sacarla”, dijo Aldo Valencia, un rescatista voluntario de 22 años que dejó la labor para dar paso a los expertos militares.
En la colonia Roma, los rescatistas batallan en su intento de hallar a 23 desaparecidos en lo que fue un edificio de siete pisos.