Un grupo manifestantes marchó ayer en Cleveland, Ohio, EE. UU., epicentro de la convención republicana, en oposición a Donald Trump. Una de las acciones que se tomó fue el desplegado de un muro de tela, para denunciar las políticas contra los migrantes del candidato conservador. Las voces que acudieron eran predominantemente jóvenes, quienes desenrollaron la pancarta con consignas, de más de una cuadra de largo. Entre los manifiestos estaban “Detengan el odio”. “Aíslen a Trump” al momento que gritaban: “Sin documentos, sin miedo”.
Opinión
Eric Cruz López, un indocumentado mexicano de 20 años, que fue llevado a Estados Unidos por sus padres cuando tenía 7, dijo temer por las consecuencias sobre su vida si Trump gana las elecciones, así como por sus compañeros con los que trabaja. “Si obtiene la presidencia significaría (…) el fin de mi propia familia, deportaciones y separaciones”, señaló.
Trump necesita atraer el voto latino, negro y asiático, para ganar los comicios del 8 de noviembre. Pero precisamente, esos sectores demográficos se oponen de forma visceral al magnate inmobiliario y su dura política social, que promete deportar a 11 millones de indocumentados, y levantar un muro en la frontera con México.
Los ataques de Trump a inmigrantes mexicanos ofenden a la comunidad latina, que no desciende de los 50 millones de habitantes. Sin embargo, algunos se sienten atraídos por las promesas económicas del millonario, determinado a eliminar regulaciones y devolver empleos al país. Según una encuesta reciente de Latino Decisiones, solo 16 por ciento de los electores latinos votarán por Trump, frente al 74 por ciento que lo hará por su rival demócrata Hillary Clinton. Dean Stoecker, un delegado republicano de California, observaba la protesta con una reacción que demostraba la elocuente señal de la división entre el partido y los protestantes.
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