Foto: Manuel Del Cid
Con un año al frente de la Secretaría contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas (SVET), Danissa Ramírez reflexionó acerca de los logros alcanzados y los desafíos pendientes. En esta entrevista exclusiva con el Diario de Centro América, abordó temas como el fortalecimiento del trabajo territorial, la prevención de delitos y la importancia de alianzas estratégicas para proteger a las víctimas.
¿Cuáles han sido los principales logros?
Hemos fortalecido la prevención mediante nuestro Plan Nacional. Llegamos a 225 municipios priorizados, donde informamos a 503 mil 469 niños, adolescentes y adultos, y 75 mil 431 con las Unidades Móviles (Univet).
¿De qué manera se implementó la estrategia?
Contratamos a 54 profesionales bilingües para realizar procesos de formación en ocho idiomas mayas en centros educativos, instituciones públicas y comunidades. Con las Univet llegamos a los lugares más alejados en áreas rurales. Además, gestionamos capacitaciones y alianzas estratégicas con otras entidades.
“Con el respaldo de las autoridades y una agenda nacional priorizada, podemos avanzar hacia una sociedad más segura para todos”. Danissa Ramírez Titular de SVET
¿Cuál fue el alcance?
Llegamos a 1 mil 750 establecimientos educativos, capacitamos a 4 mil 48 funcionarios públicos, lanzamos ocho campañas de prevención de delitos de violencia sexual, explotación y trata, concretamos la adhesión de 319 entidades a la iniciativa Corazón Azul, que se sumaron a la difusión de los esfuerzos.
¿Por qué son relevantes las coaliciones?
Son fundamentales. Trabajamos en coordinación con instituciones del Estado, sociedad civil, sector privado, organismos internacionales y comunidades indígenas. Este trabajo nos ha permitido ejecutar proyectos clave como el análisis de clínicas de atención a víctimas y el fortalecimiento de la capacitación en el sector justicia.
¿Qué otros proyectos efectuaron?
En conjunto con los ministerios de Educación y Gobernación, y con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos, desarrollamos un plan para fortalecer las capacidades de la Policía Nacional Civil y formar a maestros para que puedan detectar situaciones de riesgo. También creamos la campaña Alas Azules en colaboración con el Sistema Penitenciario, con acciones preventivas en centros de privación de libertad.
¿Cómo posiciona esto al país internacionalmente?
Guatemala fue electa para la presidencia del Mecanismo de Autoridades Nacionales sobre Trata de Personas de la Organización de los Estados Americanos para el período 2024-2025, con miras a la reunión de 2026. Esto nos permite liderar acciones en la materia en el ambito internacional.
Además, el 5 de diciembre pasado, asumimos la presidencia de la Coalición Regional contra la Trata de Personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes. Este doble liderazgo es un voto de confianza hacia la nación.
¿Qué retos se proyectan para 2025?
Ser más efectivos en la prevención. Esto requiere la participación de autoridades locales, padres de familia, maestros y comunidades en general. Queremos ampliar nuestras estrategias de formación, generar más alianzas y llegar a más ciudadanos con información para reducir los delitos. También estamos por desarrollar un estudio de niñez migrante desaparecida, un tema crucial para la región.
¿Dónde se concentra la mayor incidencia?
Guatemala es el de mayor impacto, seguido de Alta Verapaz, Escuintla y Quetzaltenango. Lo que nos hace coordinar mayor número de acciones en esos territorios.
¿Algún mensaje para la población?
Es crucial que conversemos de estos temas en casa y en espacios públicos, para promover una cultura de prevención que nos permita reducir las cifras de violencia.











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