Pablo Castrillo
Profesor del Departamento de Cultura y Comunicación Audiovisual
Y la lista continúa en un mosaico de reflexiones críticas sobre el sistema bancario mundial (The International, 2009), la falsa justificación de la invasión de Irak (Green Zone, 2010), la corrupción de los procesos internos en los partidos políticos (Los idus de marzo, 2011), el cuestionamiento del estatus moral de los Estados Unidos en la geopolítica global (La noche más oscura, 2012) y la cultura de compenetración entre la empresa privada y los representantes públicos en Washington, D.C. (Miss Sloane, 2016).
Temas persistentes de fondo. Aunque esta “nueva ola” del thriller político de Hollywood parece haberse aquietado en los últimos años –o quizá desplazado, en parte, al ámbito de las series–, los temas de fondo que han explorado persisten en el tiempo.
Los espectadores de Syriana recordarán sin duda la trágica impotencia y la punzante ironía de su final.
Pocos géneros han revivido con tanto acierto la honda preocupación kafkiana sobre la posibilidad de la acción efectiva del individuo en la sociedad moderna, burocratizada e hipermediatizada; a la que se añade el escepticismo acerca de la posibilidad de descubrir o revelar la verdad que organizaciones políticas y económicas tratan de oscurecer.
Los espectadores de Syriana recordarán sin duda la trágica impotencia y la punzante ironía de su final. En las pantallas de Hollywood tras el 11-S y la “guerra contra el terror”, como ya sucedió casi medio siglo antes, el viaje del héroe se torna un laberinto sin salida.