Un titán arqueológico se alza en la selva petenera, justo donde el clamor de la fauna rompe el silencio del amanecer. Ayer se conmemoró aquel 26 de mayo de 1955 cuando, durante el gobierno de Carlos Castillo Armas, se firmó el histórico acuerdo que declaró a Tikal como Parque Nacional. Esta decisión pionera erigió un escudo legal para proteger un invaluable patrimonio de biodiversidad y vestigios mayas ante los ojos del mundo.
Este esfuerzo rindió frutos históricos en 1979, cuando la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad por su excepcional valor cultural y natural. Hoy, emplazado en Flores, Petén, este emblema global cautiva a los turistas con maravillas como la Plaza Mayor, las Acrópolis Norte y Central, el Mundo Perdido y los imponentes templos del Gran Jaguar, de las Máscaras y el Templo IV.
Guía del visitante
El parque abre todos los días de 6:00 a 18:00 horas. Además de senderos y áreas de para acampar, el ingreso incluye los museos Lítico y Sylvanus G. Morley.
Entrada general: Q25 (nacionales) y Q150 (extranjeros). Amanecer y atardecer: Vivir el alba (4:00-6:00 horas) o el crepúsculo (18:00-20:00) tiene un costo adicional de Q20 para nacionales y Q100 para extranjeros. Extras: el derecho de pernoctar y la visita a Uaxactún varían entre Q5 y Q50.
Las entradas están disponibles en en el sitio www.culturaguate.com o en taquilla. Para más detalles, comuníquese a los teléfonos 7861-0255 y 7861-0256, o al correo [email protected].











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