Rusia anunció ayer una campaña de bombardeos contra los centros de mando y las empresas de la industria militar en Kiev en respuesta al reciente “ataque sangriento” contra una residencia estudiantil en la región ocupada de Lugansk, y conminó a los ciudadanos extranjeros y al personal diplomático a que abandonen “cuanto antes” la capital ucraniana.
“Dada la situación, las Fuerzas Armadas de Rusia proceden al consecuente lanzamiento de acometidas sistemáticas contra las empresas de la industria militar ucraniana en Kiev”, lo que incluye aquellos lugares donde se proyectan y fabrican los drones, y se prepara su lanzamiento, indica el comunicado de Exteriores.
La nota oficial añade que “los bombardeos se dirigirán contra los centros de toma de decisiones y los puestos de mando”.
Gobierno “nazi”
Moscú denunció “la naturaleza nazi y terrorista” del Gobierno ucraniano, que lanza “intencionadamente” ataques contra civiles “sin detenerse ante el asesinato a sangre fría de niños”.
Además, acusó a Occidente de apoyar al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, al suministrarle armamento para perpetrar “crímenes” en violación del derecho internacional humanitario, que garantiza la defensa de la población civil en el caso de conflictos armados.
Paciencia agotada
“Todo esto ha agotado nuestra paciencia”, señala el comunicado, que recomienda a los habitantes de Kiev que “no se acerquen a las infraestructuras militares y administrativas” de la ciudad.











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