En los dominios de la zona 13 capitalina, el tiempo ha logrado fragmentar la modernidad con un destello ancestral. En ese punto, bajo la protección de la Fundación Ruta Maya, se conserva una de las obras maestras del relieve prehispánico: Guerrero con Máscara de Jaguar en posición de acecho. Esta escultura de estuco, una flexible y consistente mezcla de cal, arcilla y aglutinantes orgánicos, restringe el olvido de las centurias y la prisa urbana.
Sofía Paredes, titular de la fundación, reveló al Diario de Centroamérica pormenores en torno a este vestigio milenario que en la actualidad se exhibe en el recinto, luego de un accidentado trayecto y diligencias.
El personaje, que bien pudo ser un dignatario, danzante o guerrero de tiempos inmemoriales, parece emerger de la tierra vistiendo la piel y las fauces del gran depredador de la selva. Para los mayas, portar estas manchas y estos colmillos significaba invocar a la noche, al inframundo y al poder absoluto sobre la vida y el misterio.
Hallazgo fortuito
Su descubrimiento, ocurrido de forma fortuita en la década de los noventa, no fue obra de arqueólogos con cepillos ni de expediciones financiadas. El hallazgo ocurrió gracias a trabajadores locales que cavaban un pozo de agua en una finca ganadera de Poptún, Petén. Al golpear lo que creían una roca común, el color y la forma de una rodilla mística detuvieron las palas.
Sin embargo, la monumentalidad de la pieza casi se convierte en su perdición. En los oscuros caminos del tráfico ilícito, donde el patrimonio cultural se reduce a mercancía, los saqueadores se dieron cuenta de que mover una escultura de semejante envergadura era imposible. Fue así como, con la fría precisión de un hilo de diamante, la dividieron en dos partes para transportarla y esconderla, deja una dolorosa cicatriz de viaje.
Tras años de recorridos invisibles, el coloso fue entregado a la fundación en 2013. A partir de ese momento, se inició un riguroso, paciente y legal proceso de conservación y limpieza autorizado por instituciones culturales.
“Las piezas que son sacadas de su contexto arqueológico se quedan mudas. Nuestro trabajo es devolverles la voz”. Sofía Paredes - Fundación Ruta Maya
El perfil del guerrero
• Antigüedad: se estima que pertenece al Período Clásico Temprano (aproximadamente entre el 250 d.C. y el 600 d.C.).
• Simbolismo: el jaguar estaba asociado con el poder, la fuerza nocturna y el sacrificio. La figura muestra una máscara con las fauces abiertas, que sugiere una transformación ritual o la encarnación de una deidad felina.
• Estado actual: resguardado por esa institución, ha representado al país en importantes exposiciones internacionales como Maya: The Great Jaguar Rises.












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