El vampirismo como una maldición que afecta a personas normales, lejos de los tópicos básicos de la lujuria y la violencia, irrumpió este jueves en Cannes, en la Quincena de Cineastas, con el cortometraje Madrugada, del guatemalteco Sebastián Lojo.
La obra sigue a Koki (Marvin Navas), un humilde jardinero de la capital guatemalteca que oculta ser vampiro y teme, junto a su esposa (Alejandra Muñoz), haber transmitido esa condición a su hijo (Jorman Navas). “Es un hombre decente, normal, trabajador”, explicó Lojo, quien descartó tópicos del género como el erotismo.
La idea surgió casi como una broma con su compañera y coguionista, Remi Itani, y derivó en el deseo de hacer un largometraje; ahora buscan de financiación. Madrugada nació como ensayo de esa visión en una estancia del cineasta en Inglaterra.
“En el centro son personas que quieren vivir una vida digna”, dijo, aunque carguen con la “cruz” de esta maldición, que pesa sobre estos sencillos trabajadores.











Deja un comentario