El Líbano sobrepasó ayer los 3 mil muertos desde el inicio del conflicto con Israel hace 11 semanas, en medio de un alto el fuego que solo existe sobre el papel y de los intentos de Estados Unidos por limar asperezas entre dos países con pocas papeletas de firmar una paz permanente.
La violencia, que estalló el 2 de marzo al calor de la guerra de Irán, deja ya 3 mil 20 muertos, 9 mil 273 heridos, 130 mil desplazados en albergues oficiales y muchos más fuera de ellos, aún sin garantías mínimas de seguridad para poder regresar a sus hogares pese a la tregua técnica.
Hizbulá retomó los ataques en el quinto día de la tregua, en respuesta a las violaciones del acuerdo por parte del Estado judío.
Siguen los bombardeos
Hasta la entrada en vigor del cese de hostilidades, hace un mes, Israel bombardeaba con fuerza el sur del Líbano, el oriental Valle de la Bekaa y los suburbios meridionales de Beirut conocidos como el Dahye, las principales zonas de influencia del grupo chií Hizbulá.
En la actualidad, las acometidas se concentran casi exclusivamente en la regional meridional, con un único ataque en el Dahye y contados en la Bekaa en estas semanas de tregua, pero la intensidad es muy elevada y el radio de acción israelí no deja de aumentar hacia áreas cada vez más al norte.
Según datos oficiales, más de 380 personas murieron desde la implementación del alto el fuego. El Consejo Nacional para la Investigación Científica estima en más de 10 mil el número de viviendas destruidas o dañadas en ese periodo, la mitad de ellas, totalmente.
Invasión terrestre
Durante la guerra, el Estado judío anunció su intención de establecer una zona de amortiguación en el sur del Líbano, de donde se ha negado a retirarse pese al alto el fuego y donde ha continuado avanzando hasta controlar al menos 68 aldeas, de acuerdo con cifras libanesas.
Recientemente, el Ejército israelí aseguró que sus tropas llegaron a cruzar el río Litani, a distancias de hasta 30 kilómetros de la frontera de facto en sus tramos más alejados y la barrera natural que delimita el área de operaciones de la misión de paz de la ONU en el Líbano (Finul).
Además de lanzar embestidas desde ellas, las fuerzas israelíes realizan un gran número de demoliciones de inmuebles en las áreas del sur que mantienen ocupadas, tal y como han denunciado las autoridades libanesas.











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