Agrupaciones migratorias y ambientales festejan el inminente cierre de Alligator Alcatraz, pero alertan de que el centro de detención al oeste de Miami, emblema de la política migratoria de Donald Trump, deja un “daño irreparable”, por lo que persistirán con sus demandas contra Florida y EE. UU.
Asociaciones civiles celebran los reportes en la prensa estadounidense sobre la futura clausura del sitio en junio por su costo, estimado en más de US $1 millón diarios, aunque el gobernador de Florida, Ron DeSantis, defendió la semana pasada que la inversión ha permitido procesar y deportar a 22 mil migrantes.
Activistas que se reúnen cada semana, desde hace 10 meses, en una vigilia para pedir el cierre del lugar lamentan que la prisión sea un símbolo de la “crueldad” contra los migrantes, según expresó María Bilbao, coordinadora de campañas de American Friends Service Committee (SFSC).











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