El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, partió ayer de Washington rumbo a Pekín para reunirse con su homólogo de China, Xi Jinping, en un viaje marcado por la guerra de Irán.
El líder republicano abordó el avión presidencial Air Force One en la base aérea Andrews, a las afueras de Washington, pasadas las 14:36 hora de la costa este de Estados Unidos (12:36 en
Guatemala).
El Air Force One hizo una parada en la ciudad de Anchorage, en Alaska, para repostar combustible por la noche y prosiguió el vuelo hacia la capital china, donde estaba planificado que aterrizara a las 19:45 hora local del miércoles (05:45 en Guatemala).
Trump tiene previsto reunirse con Xi el jueves y el viernes. Su agenda incluye además una visita al Templo del Cielo, una cena de Estado y su partida el viernes.
La visita de Trump a China, la primera en más de ocho años, estaba prevista para el pasado marzo, pero se aplazó debido a la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán.
El líder estadounidense ha solicitado a China, el mayor comprador de petróleo iraní, que convenza a Teherán de reabrir el estrecho de Ormuz, una vía clave para el tránsito de hidrocarburos que Irán bloqueó tras el inicio de la ofensiva estadounidense.
El tema de Irán
Al salir de la Casa Blanca, el mandatario explicó a la prensa que mantendrá una “larga conversación” con Xi sobre Irán, aunque restó importancia a la necesidad de ayuda de Pekín.
Trump explicó el lunes también que abordará con Xi el apoyo histórico de Washington a Taiwán y el suministro de armamento para la isla, que Pekín considera una provincia rebelde y que no descarta ocupar militarmente. “Al presidente Xi no le gusta que lo hagamos (enviar armas a Taiwán) y lo discutiremos”, dijo.
La última vez que se reunieron Trump y Xi fue en octubre del año pasado, en Corea del Sur, y sirvió para aliviar la guerra comercial entre ambas superpotencias, con la reducción de algunos aranceles y de varias restricciones.
Rubio, en la comitiva
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, viaja junto al presidente Trump, pese a estar sancionado por Pekín.
Rubio, quien ocupó un escaño por Florida entre 2011 y 2025, se destacó por ser uno de los críticos más vehementes de China, al acusar reiteradamente a ese país de ser una amenaza para los intereses estadounidenses.
En 2020, China prohibió la entrada al país a varios estadounidenses, incluido Rubio, en respuesta al veto que EE. UU. impuso a dirigentes del Partido Comunista Chino (PCCh) por su implicación en los abusos contra la población uigur en Xinjiang.











Deja un comentario