Un gol de Ousmane Dembele a los dos minutos y 20 segundos del partido de vuelta eliminó al Bayern Múnich y concretó la clasificación del París Saint-Germain para su segunda final consecutiva de la Liga de Campeones, en la que defenderá el título contra el Arsenal el próximo 30 de mayo, sábado, en el Puskas Arena de Budapest, tras el 1-1 contra el conjunto alemán.
La defensa en Múnich del PSG, siempre elogiado por sus ataques, tuvo muchísimo mérito. No está al alcance de casi nadie controlar el encuentro como lo controló en el abarrotado Allianz Arena. Ni dejar en tan pocas oportunidades, apenas sin desborde, a un equipo como el Bayern, que insistió y chocó contra un bloque rocoso, concentrado, solidario, capaz de protegerse sin el balón y, sobre todo, ganador.
Las mejores ocasiones del segundo tiempo fueron suyas. Pudo ganar por más. Y, sin embargo, empató Harry Kane en el minuto 94. Muy tarde. Otra final espera al PSG. Es el vigente campeón. Y el favorito.

Apoteósica y admirada la ida en el Parque de los Príncipes de hace una semana, con el descomunal 5-4, debatida después por las concesiones defensivas, la vuelta demostró que el París Saint Germain no es sólo ataque y pegada, es mucho más, es un equipo que también sabe disputar otro tipo de duelos, incluso aplacar al Bayern y reducirlo de forma indudable, sin las ocasiones ni las opciones que se presupone de su tremendo nivel.
El vigente campeón, de nuevo en la final. Su exhibición del 0-5 al Inter de hace un año latente, en la memoria eterna de la máxima competición europea, ahora camino de Budapest para enfrentar su siguiente desafío.
Lo aguarda el Arsenal, un rival que no le dará tantos espacios. Otro registro. Está más que preparado.
Goles: 0-1, m. 3: Dembele. 1-1, m. 94: Harry Kane.











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