Las autoridades colombianas ordenaron la captura de siete jefes de la Segunda Marquetalia, la disidencia de las FARC que lidera alias Iván Márquez, por su implicación en el magnicidio del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, perpetrado a mediados del año pasado en Bogotá.
“Se ha dispuesto un ofrecimiento público de una gran recompensa, orientada a lograr su pronta ubicación y la captura de ellos”, expresó el director de la Policía colombiana, general William Rincón, en una rueda de prensa.
Ofrecen recompensa
La Fiscalía ofreció hasta 5 mil millones de pesos (US $ 1.3 millones) por información que lleve a la detención de Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez, quien fue el jefe negociador de la guerrilla de las FARC en los diálogos con el Gobierno colombiano que condujeron al acuerdo de paz de 2016 y retomó las armas en 2019.
Igualmente hay recompensa de hasta 4 mil millones de pesos (US $1.07 millones) por información sobre Gener García Molina, alias Jhon 40, y José Manuel Sierra Sabogal, alias Zarco Aldinever, entre los principales líderes de la Segunda Marquetalia.
Los otros cuatro jefes de ese grupo armado que la Fiscalía ordenó capturar son Jhon Jairo Bedoya Arias, alias Rusbel o Rumba; Alberto Cruzlobo, conocido como Enrique Marulanda; Diógenes Medina Hernández, alias Gonzalo, y Kendry Téllez Álvarez, alias Yako.
El magnicidio
El senador Uribe Turbay, de 39 años, y miembro del partido opositor de derecha Centro Democrático, fue herido con dos disparos en la cabeza durante un mitin el pasado 7 de junio en el barrio bogotano de Modelia y falleció el 11 de agosto.
Por este asesinato han sido capturadas nueve personas y cuatro de ellas ya fueron condenadas, incluido el adolescente que le disparó a Uribe Turbay.
Simeón Pérez Marroquín, alias Viejo, uno de los condenados, dijo en el juicio que “el grupo que ordenó el atentado en contra del senador Miguel Uribe fue la Segunda Marquetalia”.
La fiscal general de Colombia, Luz Adriana Camargo, aseguró que el magnicidio “no fue un acto aislado, sino el resultado de una operación criminal estructural que involucró tanto a una red delictiva urbana y que operó como un outsourcing y un grupo armado organizado residual, la Segunda Marquetalia”, una disidencia que dejó de negociar la paz con el Gobierno en 2024.











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