Los trabajos de construcción y mantenimiento en la autopista de Escuintla a Puerto Quetzal, la primera obra público-privada del país, muestran avances, constató el Diario de Centro América durante recorrido por el lugar.
De acuerdo con lo informado, el proyecto involucra al Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV), como entidad contratante, y a la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y al Consorcio de Autopistas de Guatemala (Convía), empresas financieras.
El 12 de julio próximo, Convía debe honrar los compromisos asumidos en el contrato; sin embargo, según Joaquín Galván, director de construcción de dicha institución, aún están por resolver asuntos relacionados con el derecho de vía.
12 de julio es la fecha límite para cumplir con una de las dos fases en que consiste el proyecto.

Las fases
El proyecto se divide en dos fases. Kevin Valencia, director ejecutivo de la ANI, detalló que la primera, que se entregará en julio, consiste en ocho obras distintas, de las cuales siete ya están concluidas o en la recta final.
Entre estas se encuentran la construcción del puente El Limoncillo, con longitud de 35 metros y ubicado en el kilómetro 61+300. Además, está el Sistema de Drenaje Mayor Box Culvert, kilómetro 63, de 550 metros lineales, que evitará que la arroyada de la vía se acumule y salga al pavimento.
Valencia informó que se instalaron drenajes transversales, que optimizarán la evacuación de las aguas pluviales, así como la rehabilitación del concreto en los kilómetros 64-73, 91-96, Norte-Sur y Sur-Norte.
También sumó las labores relativas al paso de ganado, garitas de peaje y carriles de aceleración. “El objetivo de esta etapa es la rehabilitación de los dos troncales principales que estaban totalmente deteriorados, más la ampliación de los carriles de aceleración y algunos distribuidores que se tenían que realizar”, añadió.
Comunicó que los trabajos implicaron la contratación de 1 mil 700 trabajadores.
Lo que está pendiente
En la segunda etapa se incorporan diversas obras de distribución, entre ellas la conexión entre la antigua carretera de Masagua y la nueva autopista.
“La lógica es que las personas que no quieran realizar el pago del peaje puedan tener una derivación hacia la carretera anexa para retomar la ruta hacia Escuintla y habilitarse hacia la ciudad capital”, subrayó Valencia.
Asimismo, se contemplan proyectos como los distribuidores en el kilómetro 98 y de la ruta a
Taxisco, la conexión entre la CA-09 y la CA-09 Sur A y el retorno en el kilómetro 98.
A diferencia de la primera, esta contará con menos personal y durará de dos a tres años.
Datos oficiales advierten que los proyectos y el mantenimiento de la autopista de esta alianza público-privada tuvieron un costo de Q1 mil 200 millones. “Esto permitió garantizar la viabilidad financiera del proyecto”, especificó.
La iniciativa requirió el uso de maquinaria pesada, la colocación de asfalto con materiales previamente establecidos y el movimiento de tierras necesario para la ejecución, manifestó el entrevistado.











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