António Guterres,
Secretario General de las Naciones Unidas, [email protected]
Para los musulmanes de todo el mundo, el mes sagrado del Ramadán es un período solemne de reflexión y oración. El Ramadán también representa una noble visión de esperanza y paz. Pero, para demasiados miembros de la familia humana, esa visión sigue estando lejos. Desde el Afganistán hasta el Yemen, desde Gaza hasta el Sudán y más allá, muchas personas están sufriendo los horrores de los conflictos, el hambre, los desplazamientos, la discriminación y otros flagelos. En estos tiempos difíciles y llenos de divisiones, prestemos atención al mensaje perdurable del Ramadán. De salvar las diferencias.
Desde el Afganistán hasta el Yemen, desde Gaza hasta el Sudán y más allá, muchas personas están sufriendo los horrores de los conflictos.
De llevar ayuda y esperanza a quienes sufren. Y de proteger los derechos y la dignidad de todas las personas. Cada año, realizo una visita especial de solidaridad a una comunidad musulmana y me uno al ayuno. Y, cada año, me voy animado por el espíritu de paz y compasión del Ramadán. Que este mes sagrado nos inspire a trabajar juntos para construir un mundo más pacífico, generoso y justo para todas las personas. Ramadan karim.











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